Quedé para un cocido madrileño con unas amigas, todas productoras del audiovisual. Aún no habíamos terminado el primer vino y ya estaban discurriendo la fiesta del cuarenta aniversario, en abril, de Vanesa, ausente ese día en la comida. Ahora las fiestas tienen que ser originales, ya no valen cuatro globos y un vídeo sorpresa de la familia y los colegas. Todas confiaban en mí para las ideas: yo soy de Word y ellas tan de Excel que hasta la sopa les sabe mejor si la pasta es de números. A aquellas horas, con la presión de seis ojos en mí, solté el primero que me pasó por la cabeza: "Podíamos hacer el Camino de Santiago".PublicidadSi quieres seguir leyendo esta crónica en gallego, haz clic en este enlace.Siguió una polvareda de preguntas la tres voces, mientras yo buscaba motivos para defender la idea peregrina. Tomé la siguiente cucharada de la sopa, lentísima, con la pausa suficiente para que la memoria repasara documentales, películas o series de referencia que me valieran para convencer a las madrileñas para caminar unos días por bosques y aldeas gallegas y rematar en Santiago. Esa era mi meta: ir a casa, pero no quería que se notara mucho.Nuestra propia historia jacobeaAnimada por su reacción, improvisando a toda velocidad, adorné la propuesta: ¿Por qué no grabar nuestra propia historia jacobea? Pensaba en el documental de José Gil, Santiago la Atenas de Occidente (1910): un retrato mudo, en blanco y negro, de la romería de gente que infesta la ciudad con la cámara apuntando hacia los deanes a la salida de la catedral. Sería nuestro homenaje al primer documental sobre Compostela. Pero mientras yo armaba algo sencillo, ellas ya andaban adaptando The Way (2010), la película en la que Martin Sheen, dirigido por su hijo, Emilio Estévez, se embarca en un viaje lleno de tópicos, tristezas y soledad, que puede funcionar como gancho para turistas norteamericanos, pero que nada tenía que ver con nuestra aventura. Había que reconducir aquella superproducción: temblaban hasta los garbanzos.Rescaté la primera película que se conserva sobre los fastos jacobeos, El Año Santo em Compostela (1915), del portugués Manoel Cardoso Pereira, quien filma la peregrinación por las calles compostelanas de congregaciones religiosas, bandas de música, autoridades, gigantes y cabezudos... La dejé de fondo con la banda sonora de nuestras voces y el ruido de los tenedores sobre los platos. Curiosamente, la cinta de Cardoso no relata nada diferente del que se vive un siglo después.PublicidadAtraer visitantes a Santiago con un montaje audiovisual no es nada nuevo. Aprovechando el año jubilar de 1926, se grabó el primer documental turístico sobre la ciudad, Compostela, en el que las imágenes del vuelo del botafumeiro son el mejor argumento promocional.Hay que saltar a los años 40 para ver 11 minutos sobre el Camino francés, Santiago y el Camino de lanas peregrinaciones (1941), del prolífico director Arturo Ruíz Castillo, quien filmó la andadura desde Roncesvalles. Son precisamente los franceses los primeros que invierten en una producción para recuperar la importancia del Camino: el obispo católico Henry Branthomme, admirador de la ruta, asumió la realización de Chemins de Compostelle (1951). Es una delicia recorrer con su mirada una ruta virgen de transeúntes y modas, que nos descubre la España de otros tiempos. El estilo lírico y el enfoque histórico, religioso y estético del documental reflejan ese mismo entusiasmo de los millones de peregrinos que se acercan a Santiago en este siglo.PublicidadSubir los escotesEn los años cincuenta no había familia gallega que no tuviera alguien emigrado por las Américas. Allá olió el mercado Rafael J. Salvia, quien facturó para el Año Santo de 1954 El Pórtico de la Gloria (1953), su folletín de emigración, catequesis y amor. Fernando Quiroga, entonces cardenal de Santiago, vio la cinta antes del estreno a la vez que el productor vigués Cesáreo González, a quien le rogó que subiera los escotes de las mujeres. Un coloreado amén.Si hay un escritor de las letras jacobeas y amante del cocido, es Álvaro Cunqueiro. En 1962, en compañía del reconocido fotógrafo Manuel García, Magar, hizo el Camino en un 600 desde O Cebreiro, viaje del que dieron cuenta en varios artículos. En 1964 emprende de nuevo el itinerario, pero esta vez su curiosidad lo lleva hasta Roncesvalles. La pluma de Cunqueiro recorre cada rincón de la Ruta Jacobea, un valioso material, imaginario y real, para el documental Cartas de un peregrino (1965), de César Fernández Ardavin. Llevo años tras la cinta y, como considero grandes magos a los profesionales de la producción, reto a Alicia, a Nuria y a Sylvia para que me la consigan. Ahí comenzó su Camino: las tres se encomendaron al Apóstol antes de coger el móvil para iniciar las gestiones.Niño, crimen, bandoleros, peregrinos... El director argentino León Klimovsky no reparó en gastos en la aventura medieval jacobea El bordón y la estrella (1966). Pero en esa década la estrella del cine más luminosa es Luis Buñuel, quien nos agasaja con una comedia surrealista, La Vía Láctea (1969). La narración sarcástica que van hilando dos peregrinos de París a Compostela, con saltos en el espacio y en el tiempo, es pura irreverencia para los creyentes. El papa frente a un pelotón de fusilamiento, la muerte rojiza en una estrella de rock, monjas sadomasoquistas... son algunos de los personajes que pululan por este corrosivo Camino de herejías, supersticiones y cáusticas reflexiones.Llegan las sobremesas, un variado de pasteles. El tocino de cielo me endulza el recuerdo de Flor de Santidad (1973), de Adolfo Marsillac. Valle-Inclán merecía una mejor versión de su novela, pero podemos descargar culpas en la censura, que le metió mano hasta al peregrino. El azúcar levanta la pasión de mis amigas por completar la ruta, pero yo les advierto que antes tienen que hacer deberes: ver O Camiño das estrelas (1993), de Chano Piñeiro.Amor entre un hombre lobo y una sirenaRecuerdo el estreno de esa fantasía de Chano en el monte do Gozo. El cuento de amor entre un hombre lobo y una sirena va trenzando la identidad cultural de Galicia, una propuesta imaginativa con una visión del país muy personal. Este corto bajo encargo, la película oficial para promocionar el Xacobeo 93, sería la última historia que nos contaría el cineasta. Perdimos a un gran contador con imágenes, de los que le daba luz a Galicia. Hoy, décadas después, mis amigas sienten ese mismo entusiasmo que vivimos nosotros aquella noche del estreno.En el Xacobeo 99 la televisión recorrió el Camino de Santiago en una miniserie de intrigas y misterio desarrolladas en escenarios naturales, un escaparate de la ruta jacobea a países de todo el mundo. La originalidad de la propuesta radica en el hilado de la historia siguiendo el juego de la oca, a lo que se prestó un elenco en el que compitieron actores nuestros –Manuel San Martin o Uxía Blanco– con figuras de fama internacional –Charlton Heston, Anthony Quinn, Joaquim de Almeida–. Las imágenes del británico Robert Young le llenaron el ojo a muchos que se animarían a caminar luego por la ruta europea.PublicidadEse mismo año, los padres del Xabarín Club, Suso Iglesias y Miguel Anxo Prado, crearon con la mascota del programa una serie de dibujos para la TVG, Os vixiantes do Camiño. Prado, con su trazo inconfundible, recreó el patrimonio cultural de la ruta para animar a los niños a conocer y proteger nuestro patrimonio. Las aventuras del Xabarín y sus compañeros de viaje llegaron a traspasar las pantallas de la tele para convertirse en pioneras de la animación cinematográfica gallega. Voces bien conocidas por los espectadores, como las de Juanillo, Tacho González, Sonia Castelo o Morris, soplan vida en esta producción en la que también es protagonista la estupenda banda sonora que firman grupos y artistas indispensables en la música de aquí: Manolo Romón, The Killer Barbies, Julián Hernández, Víctor Coyote, La Marabunta... Bien merecerían una nueva temporada.La historia del audiovisual del Camino va creciendo con tantos argumentos afortunados como desafortunados. Entre los que me prestan está Tres en el Camino (2004), un viaje intenso en la campaña de personajes de culturas bien diferentes: una poeta japonesa, una profesora de yoga brasileña y un asistente social holandés que hurgan en sí mismos para hablarnos de historias reales que conmueven.Publicidad'Un día en Europa'Una final de Champions, cuatro ciudades, cuatro robos, un peregrino húngaro... Galatasaray-Depor: Un día en Europa (2005) es la ensalada del director Hannes Stöhr, que tiene los adobos más sabedores en las hojas gallegas, protagonizadas por sus amigos Miguel de Lira y Luis Tosar.La comedia Al final del Camino (2009) producida, entre otros, por los gallegos Zircozine, no gasta muchas pretensiones: seis días de ruta con situaciones absurdas de sobra. Cómo fue ese rodaje por los paisajes de la ruta secular lo cuentan sus protagonistas, Fernando Tejero y Malena Alterio, en En el Camino de Santiago (2009), producida por National Geographic Channel. Es una miniserie conducida por Xoel López que relata, en seis episodios, no igual de afortunados, la peregrinación del músico coruñés a través de la ruta sugerida en el Códice Calixtino: 2.000 kilómetros desde Haarlem, en Países Bajos, hasta la puerta de la Catedral. También aparecen, para compartir su experiencia del Camino, otros gallegos vinculados al audiovisual, como Pepe Domingo Castaño y Cristina Saavedra.La presentadora de un programa de cocina afrodisíaca decide hacer el Camino cuando se queda sin pareja y sin trabajo de un día para otro. Así se une a la peregrinación la coproducción galaico-brasileña Onde está a felicidade? (2011), una comedia con las risas tasadas y reparto muy de la casa: María Pujalte, Berta Ojea, Pedro Alonso, Marta Larralde y Luis Zahera.PublicidadO Apóstolo (2012) nos lleva por una ruta de fantasía, humor y... maldición. La primera gran producción española creada en stop motion no tuvo el buen recorrido que merecía. La cinta, al igual que su protagonista, buscaba el tesoro y se perdió en un lugar recóndito del Camino. Voces como las de Carlos Blanco, Celso Bugallo o Pico arropan estas figuras de plastilina, personajes bien dibujados en un ambiente que atrapa. Una lástima, los mil obstáculos con los que se batió el film en su andadura.El camino de tu vidaEl documental Footprints: el camino de tu vida (2016) es un desafío para doce peregrinos que viven la transformación de sus vidas al hacer el viaje jacobeo. Un camino interior en el que también salen ampollas, de las que se cosen con mucha dificultad y difícilmente cicatrizan. Y en 2021, la serie 3Camiños, de la productora gallega Mamen Quintas, que afrontó el reto de dar una visión renovada de la ruta y llenar con nuevos contenidos este viaje en el que se escuchan todas las lenguas.Esta semana no pude ir al almuerzo del domingo. Quizás en el próximo pida sopa de letras para tragarme cada una de las que pronuncié en el anterior. Provoqué interés de sobra en las amigas por el Camino y por el Xacobeo 2021; seguro que ellas ya tienen estructurada la tercera temporada de nuestra serie: Road Movie 40 aniversario. Será una aventura para vivirla.