Una ruta ciclista por el norte de Burgos permite disfrutar de los paisajes donde el novelista se inspiró para escribir parte de sus obras. En ellos abundan las iglesias románicas, los cañones en torno a múltiples ríos y coquetos pueblos
La cabaña de madera resiste unos metros por encima de la carretera, elevada sobre ese espacio verde donde un señor con boina lee eternamente un libro. El homenajeado en la escultura, el novelista Miguel Delibes, vivió en una casona contigua y reflexionó y escribió en esa cabaña más arriba, casi oculta entre los pinos, donde solo sus parientes y las mejores amistades podían entrar. La estatua inmortaliza a un autor que hizo lo propio con Sedano y sus alrededores en la literatura, con páginas que recogían vivencias, paisajes y personajes de esta bellísima zona del norte de Burgos, donde corretea un incipiente río Ebro que va nutriéndose de pequeños afluentes que zascandilean por la comarca y reptan por desfiladeros abruptos. La orografía caprichosa regala rutas esforzadas para el ciclista aficionado que, como el propio Delibes y su apego por las dos ruedas, decide pedalear por estas estrechas carreteras y pedregosos senderos para llegar al rico románico desperdigado por pueblitos apacibles y coquetos. La mente se evade hacia las novelas de Delibes y sus escenas mientras disfruta de un entorno natural privilegiado.






