María José Hernández Mora, directora adjunta de Artes Escénicas del Institut Valencià de Cultura (IVC), organismo dependiente de la Conselleria de Educación y Cultura, participa en unas oposiciones para acceder a una plaza de técnico cultural en la misma entidad que codirige. La también bailarina y gestora cultural está inmersa en el proceso para obtener una plaza de personal laboral fijo en el IVC, pese a que es la dirección del organismo la encargada de velar por la limpieza y la imparcialidad del procedimiento.
Fuentes de la Conselleria de Educación y Cultura han asegurado que el proceso ofrece “todas las garantías de objetividad e imparcialidad” y que se rige por los principios de igualdad, mérito, capacidad, publicidad y transparencia. Además, añaden que “el órgano de selección es independiente y sus integrantes están obligados a abstenerse si concurre alguna de las causas previstas en el artículo 23 de la Ley 40/2015”. Es decir, si existe algún tipo de vínculo o circunstancia que pueda comprometer su imparcialidad, algo que no resulta difícil de plantear teniendo en cuenta que la aspirante dirige una de las áreas del organismo.
Al proceso para el ingreso como personal laboral fijo en el IVC para los puestos números 268 y 276, correspondientes a técnico medio de gestión cultural, se han presentado más de 200 aspirantes. Hasta su dimisión el pasado mes de junio, el exdirector general del IVC y superior jerárquico directo de Hernández Mora, Alberto López-Jamar, era el responsable último de garantizar el correcto desarrollo del procedimiento selectivo.






