Sònia Hernández (Barcelona, 58 años), consejera de Cultura de la Generalitat de Cataluña, es la número 17 en ocupar el cargo desde Max Cahner (1980-84), una lista que incluye un abanico casi extravagante de personajes entre los que se cuentan figuras tan distintas como Joan Guitart, Joan Maria Pujals, Joan Manuel Tresserras o Santi Vila. Las cinco últimas titulares han sido mujeres. Hernández, una persona agradable y discreta, resulta más menuda en su amplio despacho del Palau Marc ante un inmenso cuadro de Miquel Barceló que muestra un paisaje que puede parecer desolador o incitante según el estado de ánimo. El fondo mineral de la pintura le prueba a la consejera que tiene como uno de sus rasgos de gestión una pétrea determinación patrimonial. Ha llegado al cargo tras ocupar la dirección general de Patrimonio Cultural con su antecesora Natàlia Garriga.Pregunta. Está muy satisfecha con la marcha de Els ulls de la història, el proyecto de explicar los grandes monumentos de Cataluña a través de realidad virtual (metaverso) y experiencias inmersivas. Respuesta. Es una forma muy buena de acercarlos a la gente y recuperar las visitas. El sistema ya está funcionando en el conjunto románico de la Vall de Boí, en el arte rupestre de la Roca dels Moros de Cogul, en el monasterio de Escaladei, en el castillo de Miravet, que era muy frustrante para los visitantes, y en Sant Pere de Rodes. Seguimos hasta 2028 con cinco monumentos más, el castillo de Cardona, el teatro romano de Tarragona, que sufrió una restauración traumática y polémica, la Colonia Sedó, el Pla d’Almatà (el yacimiento del campamento andalusí de Balaguer) y Ullastret. La revitalización y socialización del patrimonio, ponerlo al alcance de la ciudadanía, es una de nuestras prioridades, como no podía ser de otra manera, viniendo de donde vengo. El encargo del presidente Salvador Illa es dar continuidad a las políticas anteriores. Nos faltaba este empuje de poner en valor los monumentos.P. ¿Qué costo tienen esas adecuaciones de los monumentos?R. Entre 600.000 y 800.000 euros cada una. El criterio es alternar territorios, cronologías y tipologías. Monumentos y yacimientos romanos, íberos, medievales, musulmanes y patrimonio industrial.P. Hay mucha oferta privada actualmente de realidad inmersiva, no toda muy buena.R. Por nuestra parte, usamos las nuevas tecnologías pero con mucho rigor, buscando la utilidad cultural. No se trata de provocar porque sí el efecto ¡guau! Nosotros no podemos ser Port Aventura. Importa el contenido y la investigación, renovar el relato con absoluta rigurosidad científica. Amplificar la mirada sobre el patrimonio, que los lugares no te hablen solo de historia del arte. Ofrecer herramientas de interpretación. Ahora ha muerto Carlo Ginzburg, el padre de la microhistoria, del que soy una gran admiradora, la lectura de su El queso y los gusanos me marcó muchísimo.P. Pues sabe que lo introdujo en Cataluña su predecesor Joan Manel Treserras cuando daba clases en la UAB con Enric Marín.R. Queremos especialmente potenciar las voces minorizadas, la historia de los niños y de las mujeres, por ejemplo. El plan va más allá de la realidad virtual e incluye nuevas museografías. P. Hablemos de cosas menos gratificantes. ¿Cómo esta lo de Sijena?R. Perderemos todos. Tenemos que ser realistas. Tenemos que hacer frente a situaciones más o menos sobrevenidas. Es un caso que viene de muy lejos, con muchas vicisitudes. Ahora, desde el punto de vista jurídico, estamos muy al final. ¿Cómo lo afronto yo? Evidentemente vamos a ir hasta el final con todo. Estamos con el concepto de incidente de ejecución, la idea de que la sentencia no se puede cumplir sin poner en serio riesgo las pinturas, que son artefactos calcinados cuyo movimiento significa mucho peligro. El MNAC está haciendo su trabajo. Lo primero preceptivo en el traslado es la valoración del riesgo, y en ese sentido nos falta información de adónde van las pinturas.P. ¿No tiene la sensación de que se podían haber llevado las cosas de otra manera, sin tanta bronca?R. Es fácil verlo ahora, no sabemos qué hubiéramos hecho. Ahora ya no hay posibilidad de negociación con la sentencia firme. Pero sí, no hemos sido capaces las dos partes de llegar a acuerdos. Hubiera sido óptimo sentarnos a hablar tranquilamente. Personalmente, tengo la esperanza de que las pinturas no salgan. No sería una buena noticia. En fin, estamos donde estamos.P. Sigamos. ¿Cómo valora el paso fugaz de Manolo Borja-Villel?R. Quien tomó la decisión de contratarlo pensó que era un activo importante, y es realmente uno de los museólogos más importantes. Bueno, ha hecho sus aportaciones. Ha dejado una serie de documentación que Pepe Serra tiene en cuenta, valora e incorpora al discurso del MNAC. En todo caso, ficharlo no es una decisión que tomara yo.P. ¿Cómo ve el MNAC?R. Es un edificio difícil, que se ha hecho pequeño. Tiene muchas misiones encomendadas. Requiere espacios más modernizados. Afronta retos importantes como, con la incorporación de Palau Victòria Eugènia, religar los dos edificios y construir el relato.P. ¿Habrá realidad virtual en el nuevo MNAC?R. ¿Por qué no? Ya se han hecho algunas aproximaciones, como el audiovisual en la exposición sobre el maestro de Cabestany. P. El Macba.R. Ahora tendrá un director que creo que es capaz de afrontar una nueva etapa. El director no cambia el ADN de la institución, pero ha de darle su personalidad. El Macba ha de dialogar con el ecosistema, con la Tàpies, el Santa Mònica, el propio MNAC. Valentín Roma es muy capaz. El Macba ha de ejercer más intensamente de cabecera del arte contemporáneo para todo el país, ha de liderar la red de equipamientos de ese género.P. Lleva una etapa de aúpa, el Macba. ¿Cree que se ha sido injusto con él?R. Ha tenido una relación difícil a veces, y ha de ser un museo querido por la ciudad y el país. Yo estoy convencida del poder emancipador de la cultura, y más en momentos de irrupción de la ultraderecha y los discursos de odio. No hay recetas simples. Pero la cultura debe tener un papel esencial. Afortunadamente, el arte y los museos son en general muy respetados por la ciudadanía. P. Eso que dice es un poco anti Manolo Borja-Villel, que quería entrarles a saco por obsoletos.R. Yo no creo que haya que desmantelarlos, pero estoy de acuerdo en que hay que diversificar y establecer gobernanzas que reflejen la diversidad de la sociedad, miradas menos ortodoxas, abrir el foco.P. Ha habido polémicas por algunos nombramientos.R. La sociedad nos pide poner al frente de los centros a gente elegida por concurso por un tribunal. Hay completa transparencia, con la vocación de elegir a las mejores personas para los cargos. Si se refiere a la polémica por el nombramiento de la nueva directora de la Fundación Miró, creo que hay que darle un voto de confianza. La Miró es una institución maravillosa y en muy buen estado de salud, confiemos en la directora.P. Relevo también en el TNC, el caballo de batalla de ustedes en el ámbito escénico.R. Estamos muy satisfechos con la etapa de Carme Portaceli, que aún no ha concluido. Ha aumentado la internacionalización y ha rejuvenecido la platea y llenado el teatro. Para la nueva etapa contamos con un peso pesado, Josep Maria Mestres, que ha despertado consenso.P. ¿Qué opina del caso Lluís Pasqual, al que se ha eliminado de la programación del Teatre Lliure para el 50 aniversario?R. Yo no programo ni digo lo que se ha de programar en ningún teatro, eso es cosa de los directores.P. Claro, pero al parecer Pasqual va a estar presente en la programación del TNC en la temporada 27-28.R. La de Pasqual es una polémica que no pone en entredicho su calidad como director.P. Está esperando que le preguntemos por los desequilibrios de oferta cultural entre Barcelona y el resto del territorio. R. Es imprescindible trabajar para lograr ese equilibrio. En ese sentido, trabajamos en la aprobación de la ley de derechos culturales, que sitúa a la ciudadanía en el centro de las políticas culturales, que han de ser transversales y no sectoriales, hemos de trabajar por los derechos de los ciudadanos y no solo por los de los trabajadores de la cultura. Y hay que romper esa barrera que es el código postal, el territorio. Hay lugares con un desierto de equipamientos y servicios. Para paliarlo trabajamos con una reelaboración del Plan de Equipamientos de la época de Tresserras, el Plan de Equipamientos y Servicios de Cataluña (PESCAT).P. Los incendios y otras catástrofes naturales como las inundaciones ¿son un riesgo para nuestro patrimonio?R. En el reciente incendio de la Anoia, las llamas se han acercado mucho al castillo de Claramunt. No nos ha preocupado porque está muy protegido, pero estamos preparando planes de emergencia por si acaso, como parte del plan estratégico de protección del patrimonio. Estábamos muy atrasados en ese aspecto. Y hay que estar preparados.P. ¿Ya hay localización para las Reservas nacionales, el gran almacén de las colecciones de los museos de Cataluña?R. Estamos buscando edificios de entre 30.000 y 40.000 metros cuadrados, no estará en Barcelona porque queremos un lugar equidistante para todo el territorio. Una nave ya existente es la opción mejor, me gustaría disponer de ese lugar ya esta legislatura.P. Otra prioridad suya es un Pacto nacional para la cultura.R. Lo necesitamos, ha de haber una corresponsabilidad de las administraciones, no lo puede pagar todo la Generalitat, hay que trabajar con otras instituciones y con el poder local. Hemos de ser capaces de crear mucho consenso. Afortunadamente lo hay en cuanto a la cultura, una gran parte del arco parlamentario actual cree de verdad en la importancia de la cultura.