El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) publicó el pasado 21 de julio la resolución provisional de las ayudas de Formación del Profesorado Universitario (FPU) correspondientes a 2025. Se trata de contratos predoctorales de hasta cuatro años de duración destinados a personas que cursan un doctorado y aspiran a desarrollar una carrera investigadora y docente en la universidad. La publicación de la resolución desató un aluvión de críticas en redes sociales. Muchos estudiantes cuestionaron los criterios utilizados para adjudicar las ayudas y denunciaron unas notas de corte "altísimas" que, según lamentan, han dejado fuera a 3.080 candidatos. Los jóvenes investigadores también ponen el foco en el número de plazas convocadas y en el presupuesto destinado a estas ayudas. PublicidadDe acuerdo con información de la cartera dirigida por Diana Morant, para optar a una ayuda FPU es necesario haber terminado un grado y estar matriculado en un programa de doctorado de una universidad española, o bien contar con un máster oficial —o cursarlo durante el año académico correspondiente— que dé acceso al doctorado. La tesis debe estar vinculada a una universidad española y la candidatura debe acreditar el expediente académico completo, la fecha de finalización de los estudios y una memoria del proyecto de investigación con evaluación favorable. Actualmente, la adjudicación se resuelve en una única fase y el principal criterio de selección es la nota media ponderada del expediente, comparada con las candidaturas del mismo ámbito de conocimiento (código ISCED). Además, quienes soliciten la ayuda no pueden haber disfrutado de un contrato o ayuda predoctoral durante más de 24 meses ni haber sido beneficiarios de una FPU en una convocatoria anterior, y deben cumplir los requisitos generales para acceder a subvenciones públicas y presentar toda la documentación dentro del plazo.¿En qué consisten exactamente estas ayudas? ¿Qué criterios se utilizan para concederlas? ¿Cuántos contratos se ofertan y con qué presupuesto cuentan? El sistema de selección de las ayudas FPU ha cambiado de forma significativa en los últimos años, hasta el punto de convertirse en uno de los principales motivos de malestar entre los aspirantes. El catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha Julio del Corral repasa esta evolución en un artículo publicado en el blog Studia XXI. Explica que, hasta 2021, la convocatoria se resolvía en dos fases. En la primera se realizaba una preselección en función de la nota media del expediente, escogiendo hasta tres candidaturas por cada ayuda convocada. Después, se evaluaban otros aspectos como el proyecto de tesis (8%), la trayectoria académica y profesional del candidato (33%), el currículum y la aportación al plan de formación del director de tesis (42%) y la valoración del grupo de investigación (17%).PublicidadEl modelo cambió en 2022. Desde entonces, la nota media pasó a concentrar el 70% de la puntuación, mientras que el 30% restante correspondía a la trayectoria académica o profesional del solicitante. La mayor modificación llegó con la convocatoria de 2024. En ella, el 80% de la puntuación depende de la nota media del grado —ponderada en función de la diferencia entre la nota media de esa titulación en la universidad de origen y la media nacional, con una corrección máxima de medio punto al alza o a la baja—. El 20% restante procede de dos informes emitidos por la comisión académica del programa de doctorado: un 10% corresponde a la valoración del director de tesis y otro 10% a la evaluación favorable de la memoria del proyecto formativo y de la futura tesis doctoral. Para Del Corral, este diseño convierte, en la práctica, la nota media en el elemento casi exclusivo para acceder a la ayuda. "En definitiva, solo va a contar la nota media del grado, pues (casi) todos los solicitantes obtendrán sendos certificados", argumenta.El catedrático advierte, además, de las consecuencias que, a su parecer, ha tenido este cambio. "Muchos posibles solicitantes habían invertido mucho tiempo y, seguro que, mucho dinero para obtener una puntuación más alta en la FPU siguiendo el esquema de años anteriores. Todas esas inversiones se van al traste, cuestión que llevará a una lamentable pérdida de talento". En su opinión, el nuevo sistema favorece casi exclusivamente a quienes cuentan con expedientes excelentes y deja fuera "mucho talento muy válido para la universidad". PublicidadLas críticas no se limitan al modelo de evaluación. También alcanzan el número de contratos convocados y la financiación destinada al programa. Según los datos del departamento, la convocatoria FPU 2024 ofertó 900 contratos predoctorales —45 de ellos reservados para personas con discapacidad— con un presupuesto máximo plurianual de 123.013.028,67 euros. Un año después, la convocatoria de 2025 redujo la oferta a 870 contratos, de los que 43 estaban reservados, y contó con una dotación de 120.870.935,52 euros. Por ende, la convocatoria de 2025 supuso 30 contratos menos y una reducción presupuestaria de alrededor de 2,14 millones de euros respecto al año anterior, según consta en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y en la Base de Datos Nacional de Subvenciones.La FPU desde dentro: años de esfuerzo y ninguna plazaSandra —nombre ficticio para proteger su anonimato por temor a posibles represalias— tiene 33 años, dos carreras universitarias y dos intentos fallidos de conseguir una ayuda FPU. Primero estudió biología y completó un máster de especialización. Después se graduó en sociología. La primera vez que solicitó la ayuda fue alrededor de 2017. Entonces, relata a Público, la selección tenía en cuenta la nota media, el currículum de la persona candidata y la valoración del director de tesis. "En esa época, las notas de corte estaban en un 8,4 en mi rama, que era Biología. Yo tenía un 8,3 y me quedé fuera", recuerda.Este año ha vuelto a intentarlo desde el ámbito de las ciencias sociales y del comportamiento (con una nota de corte de 92,568). Sandra obtuvo una nota media de 8,78, por lo que se volvió a quedar fuera. Esta vez, los criterios habían cambiado. "Las convocatorias de las FPU modifican la normativa cada cierto tiempo. Hace dos años cambiaron el sistema y eliminaron tanto la evaluación del currículum personal como la valoración del profesor o director de tesis. Dejaron solo la nota media", explica. A su juicio, el nuevo modelo ha provocado un "efecto llamada" entre estudiantes con expedientes académicos especialmente brillantes. "Ha venido un montón de gente, quizás incluso de la privada, con notas altísimas en la carrera. Ahora, quien tiene menos de un 9,1, más o menos, se queda fuera", corrobora.Sandra, estudiante predoctoral: "Es muy frustrante y precario. Más cuando te lo has currado desde el minuto uno, y lo sigues haciendo gratis"El problema, recalca, es que la nota media se ha convertido prácticamente en el único filtro. "Con la nueva normativa no se han tenido en cuenta los artículos que hayas publicado, los congresos a los que hayas ido o que se vea que tienes una vida académica y cierta orientación a quedarte en la universidad", lamenta. Para la investigadora, el sistema puede acabar dejando fuera precisamente a personas con una trayectoria consolidada. "Al final, estos contratos se los están dando a gente que realmente no va a querer estar en la universidad", piensa. La modificación de los criterios tampoco ha conseguido, en su opinión, agilizar el procedimiento. "Se supone que decidieron evaluar solo la nota para acelerar el proceso, pero sigue siendo superlento. Yo solicité la ayuda en enero y la resolución ha salido en julio. Ha pasado un curso académico entero sin que yo tenga un contrato". Mientras tanto, Sandra continúa trabajando en investigación sin cobrar. "Escribo artículos, colaboro con gente y todo gratis", cuenta. También sigue vinculada a su grupo de investigación, aunque conseguir financiación resulta cada vez más complicado. "Las ayudas son muy competitivas y está siendo muy difícil conseguir financiación". Los gastos de su actividad académica corren a menudo de su bolsillo. "Sigo yendo a congresos y me los pago yo. A veces puedo pedir becas a la universidad, pero tengo que adelantar el dinero y tampoco sé si después me van a conceder la ayuda", dice. "Es muy frustrante y, sobre todo, muy precario. Más cuando te lo has currado desde el minuto uno, sigues currando a día de hoy y lo sigues haciendo gratis y, encima, no ves resultados".Lucía, estudiante predoctoral: "Que haya tan pocos contratos hace que hacer un doctorado se convierta casi en una cuestión de amor al arte"Lucía —nombre ficticio para proteger su anonimato— ha solicitado la FPU por primera vez este año. Obtuvo la máxima puntuación tanto en la valoración del proyecto de investigación como en la evaluación de su directora de tesis. El resto de la calificación dependía de su expediente académico, con una nota de 92. Aun así, se quedó a dos décimas de la nota de corte (94) en el área de Lenguas. "Te metes en un doctorado después de haber hecho una carrera que dura entre cuatro y siete años y, aun así, te encuentras en una situación completamente inestable", explica en conversación con este medio. Bajo su mirada, los continuos cambios en los criterios de evaluación aumentan esa incertidumbre. "El cambio constante de los requisitos hace que estemos siempre en un terreno muy inestable", lamenta.PublicidadLa joven considera que el problema no es únicamente el sistema de selección, sino también el reducido número de contratos convocados. "Llevamos muchísimo recorrido académico detrás y, sin embargo, el número de ayudas que ofrecen es ínfimo", enfatiza. Esa escasez de plazas, razona la estudiante, termina desincentivando la carrera investigadora en España. "Que haya tan pocos contratos provoca que hacer un doctorado se convierta casi en una cuestión de amor al arte o que, de algún modo, se fomente la fuga de cerebros", denuncia. Mientras espera una nueva oportunidad, el futuro de Lucía vuelve a quedar en suspenso. El próximo curso presentará de nuevo la solicitud a las ayudas FPU y, al mismo tiempo, optará a una beca de su universidad, sin saber todavía si podrá conseguir alguna de las dos.Se vuelven a cambiar las reglas del juegoEl Ministerio de Universidades ya ha comenzado a preparar la siguiente convocatoria de las ayudas FPU. El 11 de junio presentó las principales novedades y anunció que el plazo de solicitud se abrirá tras el verano, a partir del 20 de octubre. Según explica el departamento a Público, la convocatoria de 2026 busca "unificar convocatorias, simplificar procedimientos y mejorar la planificación". Entre los cambios figura una modificación de los criterios de evaluación, que volverán a dar peso a aspectos distintos del expediente académico. En concreto, la nota final se distribuirá entre un 75% correspondiente a la nota media ponderada del expediente de la persona solicitante y un 25% vinculado a la trayectoria científico-técnica del equipo de investigación en el que se desarrollará la tesis. De esos 25 puntos, hasta diez corresponderán a la trayectoria del director o directora de tesis, mientras que el resto valorará el contexto científico, técnico y formativo del grupo de investigación.PublicidadLa convocatoria introduce otras novedades organizativas. A partir de 2026, las ayudas pasarán a ser gestionadas por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y se regirán por las nuevas bases aprobadas mediante la Orden CNU/671/2026, de 29 de junio. Otra de las modificaciones afecta a los requisitos de acceso. Ya no será necesario estar matriculado o admitido en un programa de doctorado en el momento de presentar la solicitud, aunque sí será obligatorio acreditar esa matrícula cuando vaya a formalizarse el contrato predoctoral. Asimismo, la candidatura dejará de depender exclusivamente del solicitante. A partir de esta convocatoria, también deberá participar el centro de I+D en el que se desarrollará el proyecto de tesis, que pasará a formar parte del procedimiento de solicitud.