Francisco Hernández solicitó el contrato predoctoral FPU (Formación de Profesorado Universitario) 2024, uno de los más prestigiosos del mundo académico. Quedó en reserva con la mejor puntuación: 91,912. Dos personas dentro de su área renunciaron a la ayuda. Nunca le llamaron para cubrir una vacante. A Elena G. también le tocaba una FPU en segunda ronda, pero el silencio institucional la mantiene encallada. Se mudó de Madrid a Santiago de Compostela para hacer su tesis doctoral, pero está en el paro esperando a que la reasignen mientras solicita otros contratos. Lo mismo le pasó a Sergio Casado: en la convocatoria FPU 2023 se quedó el segundo en la lista de Humanidades. Según la resolución definitiva de la convocatoria, diez personas rechazaron el contrato y él nunca optó a la plaza libre.Las ayudas FPU son unos de los principales mecanismos de financiación estatal para empezar la carrera investigadora. A ellas solo acceden los mejores estudiantes del grado y se conceden a universidades y centros de investigación españoles. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades suele convocar unas 900 plazas anuales, aunque en las dos últimas convocatorias la cifra se ha reducido ligeramente. Como los investigadores suelen estar pendientes de otras alternativas laborales, es habitual que algunos rechacen su plaza. Siguiendo las resoluciones de concesión, entre la convocatoria FPU 2022 y FPU 2023 se han perdido 277 contratos –152 y 125, respectivamente–. Si se le suma la convocatoria FPU 2024, correspondiente a este año y con 61 renuncias, existen 338 contratos en el limbo. Son futuros doctores que ahora tienen que plantearse cómo afrontar la tarea de redactar la tesis sin una fuente de ingresos estable. Muchos llevan un año de espera para organizar su vida profesional, académica y personal. “Solo he podido trabajar en el sector servicios, compatibilizando, de mala manera, el curro con la tesis. Desde marzo de 2025 estuve cobrando una ayuda de 480 euros al mes por situación de vulnerabilidad”, relata Sergio Casado, aunque a los meses consiguió un contrato como PTGAS, que no le sirve para desarrollar su investigación. Los contratos FPU cuentan con una dotación de más de 124 millones de euros, según el propio ministerio de Ciencia. Los perjudicados por las plazas en el aire plantean un posible ahorro institucional. “Un cálculo aproximado de los 338 contratos perdidos arroja más de 30 millones de euros que se ahorrarían”, sospecha Elena G.. “No entiendo al ministerio, no dan explicaciones y no contestan a los correos. Es un desgaste emocional importante”, añade. La convocatoria de las ayudas establece que se reasignen las plazas vacantes. Sobre el papel, el ministerio tiene de plazo hasta el final del año posterior a la publicación de la resolución para reasignar las vacantes. Por ejemplo, la resolución de la FPU 2023, que se publicó en diciembre de 2024, tendría hasta el 31 de diciembre de 2025 para repartir las plazas. Pero sucede cierta ambigüedad: “se podrán adjudicar las ayudas correspondientes a las vacantes que se hayan producido por la no aceptación de la ayuda”, reza la orden de concesión. “Ese `podrán’ se puede interpretar como que no es obligatorio resolver el cupo de reserva, que es otro palo para quienes están esperando a conocer su futuro laboral inmediato”, detalla Monserrat Rius, portavoz del colectivo FPU InvestigaSergio Casado puso su caso en manos del Defensor del Pueblo. En diciembre de 2025 el ministerio le respondió: “Se ha constatado una imposibilidad en las disponibilidades presupuestarias que no ha permitido iniciar un procedimiento de concesión complementaria a personas de la lista de reserva”. No había dinero disponible. “¿Un año entero de espera a alguien en situación de vulnerabilidad? Esto, como mínimo, se puede considerar tortura y violencia institucional”, opina Casado. Trabajando en la resoluciónEl colectivo de investigadores perjudicados se ha reunido en ocasiones con el Ministerio de Ciencia. “La respuesta, cuando les pudimos plantear esta cuestión, fue que no había obligación de conceder la totalidad de las ayudas convocadas”, señala Rius, de FPU Investiga. La institución señala a la Intervención General, que no ha sido propensa a publicar estas resoluciones, de manera que “el remanente se redirige a otras partidas presupuestarias, se libera y se destina a otras ayudas”.La institución que encabeza Diana Morant ha respondido a las preguntas de EL PAÍS. Si bien, no contestan al respecto de las convocatorias anteriores, sí aseguran que “el ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades está ultimando los trabajos técnicos y procedimentales para llevar a cabo una reasignación de plazas no cubiertas de la convocatoria de la FPU 2024”. Según su respuesta, el ministerio asegura trabajar para publicar en las próximas semanas una “resolución provisional de selección complementaria de candidaturas de reserva en la convocatoria de 2024”. “El objeto es adjudicar medio centenar de contratos predoctorales para cubrir en gran medida aquellas plazas no cubiertas debido a que las personas beneficiarias inicialmente, renunciaron durante el proceso que finalizó al acabar el año pasado”, defienden. La orden ministerial de la FPU 2024 a la que EL PAÍS ha tenido acceso determina 61 plazas renunciadas. Seguiría habiendo 11 ayudas sin asignar de esa convocatoria. Elena G. celebra la respuesta del ministerio, pero con escepticismo. “Nadie nos lo asegura. Hay mucha ambigüedad y genera mucha angustia”, detalla. “El problema lleva ocurriendo años y priva a muchas personas de no realizar la carrera investigadora a la que tienen derecho”, enfatiza Hernández. “Nosotros hemos hecho lo que nos pedían, incluso más de lo que se debe pedir a alguien que está empezando en su carrera investigadora, y nos hemos quedado sin nada porque el ministerio no ha hecho su trabajo”, añade Casado. Estos contratos, señalan los investigadores, llevan dando retrasos en sus adjudicaciones desde ediciones anteriores. El colectivo de investigadores afectado por las FPU de 2024 ha registrado también una Proposición no de Ley en relación a la cobertura íntegra de los contratos FPU y a la mejora del sistema de adjudicación de las ayudas predoctorales. Desde Sumar, registraron una pregunta parlamentaria al ministerio al respecto. La Oficina Española de Integridad en la Investigación señala su incomprensión: “Se dan estas situaciones que perjudican a los más jóvenes, pero es un dinero ya presupuestado y que se ha venido haciendo y se continúa haciendo en otras convocatorias dependientes del ministerio como las Juan de la Cierva”.Francisco Hernández trabaja el mínimo de horas en el grupo de investigación en el que se encuentran sus directores del trabajo de fin de máster, pero siente miedo porque pierde puntos para obtener plazas en la universidad al no contar con un contrato FPU. Elena Gutiérrez ni siquiera puede empezar su tesis sin una relación contractual. “Estoy en un agujero negro hasta que esto se resuelva”. El ministerio ha informado que la nueva convocatoria FPU 2025 cuenta con una dotación de 124,2 millones de euros para 900 ayudas predoctorales. Sin embargo, en la comunicación de su página web publican 870. Por definir está si las concederán en su totalidad.