OpiniónLa demagogia, que puede ser muy eficaz para ganar elecciones, suele ser poco efectiva para gobernar.28.07.2026 22:34 Actualizado: 28.07.2026 22:34 El triunfo de Abelardo de la Espriella por un escaso margen no solo dejó al país igual de dividido, sino que le sirvió de pretexto a la revista The Economist para estrenar un término que calza de maravilla en nuestra fauna política.Hace poco más de un mes, al analizar los resultados de la segunda vuelta presidencial en Colombia, el semanario elaboró el listado de ‘Los Trumpitos’, en el que, además de nuestro presidente electo, incluyó a otros mandatarios de América Latina, como Javier Milei, Nayib Bukele, José Antonio Kast, Daniel Noboa, Nasry Asfura, Keiko Fujimori, Santiago Peña, Rodrigo Paz y hasta a la venezolana Delcy Rodríguez, una bolivariana confesa que corteja a Trump por mero instinto de conservación. Pero dicha denominación, lejos de ser una ofensa, es todo un honor. De hecho, buena parte de ellos —De la Espriella incluido— llegó al poder con el respaldo expreso del propio Trump, lo cual explica en parte la ‘trumpificación’ de esta región.Sin embargo, como observador de esta tragicomedia nacional, me veo obligado a hilar más delgado que los analistas británicos, pues aunque De la Espriella se crea el más ferviente de los Trumpitos, es importante llamar las cosas por su nombre; porque más que populistas modernos, el excéntrico presidente gringo y sus émulos no son sino unos demagogos de vieja data.Y en Colombia la línea entre el populismo y la demagogia siempre ha sido difusa; nuestra historia está plagada de oradores que han encendido masas con la palabra, empezando por Jorge Eliécer Gaitán. El empaque de hoy será muy gringo y todo, pero es el mismo mesianismo retórico de siempre.De modo que De la Espriella no será el primer demagogo que despache desde la cumbre del poder. Y no lo digo solo por Gustavo Petro y su desafortunado experimento desde una izquierda que él mismo se encargó de desdibujar. Mucho antes de que Donald Trump ganara su primera elección, Colombia ya había tenido en la presidencia a su propio populista de derecha: Álvaro Uribe Vélez, un mandatario que hablaba con tono coloquial, que tenía la seguridad como bandera y que sabía hablarles bonito a los grandes empresarios, para echárselos al bolsillo.El gran drama del establishment criollo es el doble estándar con el que mide el populismo: al de izquierda lo tacha de comunismo, mientras al de derecha lo considera una expresión de patriotismo. Esa diferencia obedece a una ventaja que yo describiría como la ‘ley de la gravedad política’. El populismo de izquierda, al surgir en las bases, tiene que nadar a contracorriente. En cambio, al de derecha la física le ayuda: se filtra desde los sectores más pudientes —incluidos los medios— y se escurre hacia abajo. Si el ‘doctor’, el banquero o el opinador ‘calificado’ respaldan al demagogo, sus empleados y su audiencia se dejan contagiar por sumisión, presión social o ignorancia autoinducida. A la derecha, el discurso le baja por gravedad; a la izquierda le queda, literalmente, de p’arriba.Pero, más allá de ese rótulo, el análisis de The Economist se quedó corto, porque, fiel a su ADN neoliberal, fue benevolente con las recetas económicas de estos Trumpitos y apenas mencionó el costo social de esas medidas. Además, olvidó algo elemental: aunque todos veneren a Trump, sus países no tienen los mismos males, y por lo tanto no todos pueden usar las mismas fórmulas.Y, ad portas de su posesión, ese es el verdadero reto de nuestro Trumpito. Porque el populismo, que no respeta ideología, pelecha por igual en la izquierda del Pacto Histórico que en la derecha del Centro Democrático o del Movimiento de Salvación Nacional. Y la demagogia, que puede ser muy eficaz para ganar elecciones, suele ser poco efectiva para gobernar y resolver los problemas de un país tan complejo como Colombia. Que lo diga Petro.puntoyaparte@vladdo.com Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.