El país afronta una nueva ola de calor que amenaza con reavivar el fuego, que ha arrasado ya 42.000 hectáreas y ha obligado a desalojar a 220.000 personas
El mayor fuego que ha vivido Francia en tiempos de paz, el que azota desde hace casi una semana el suroeste del país, está ya a unos 15 kilómetros de la periferia de Burdeos. Aunque seguía estabilizado el martes por segundo día consecutivo, se han reactivado algunos focos, lo que ha obligado a evacuar de manera preventiva a unos 4.000 turistas que se encontraban en campings y residencias de vacaciones en Lacanau, a unos 50 kilómetros al oeste de la ciudad.
A pesar de la pequeña tregua de los dos últimos días, el incendio está lejos de ser controlado y las previsiones meteorológicas a partir de este martes son desfavorables, pues arranca una nueva ola de calor —la cuarta en Francia— con una subida de las temperaturas sobre todo en el sur del país, lo que, unido al viento, no facilitará la extinción y podría reavivar las llamas.
La prefecta del departamento de Gironda, Sophie Brocas, ha ordenado la evacuación preventiva de 4.000 turistas en Lacanau ante esta perspectiva desfavorable y también porque se han reactivado algunos focos en la zona y en Lege-Cap-Ferret, en la costa. La medida, ha explicado la prefectura a través de un comunicado, no afecta a los residentes y solo concierne a los campings, residencias turísticas y parques de ocio “por su fragilidad: tiendas de campaña, caravanas o estructuras de madera”. La prefecta ha prohibido también los eventos deportivos y culturales en todo el territorio hasta el próximo sábado, cuando se prevé que bajen las temperaturas.













