La primera actividad reservada de Kristalina Georgieva fuera de la agenda oficial tuvo como escenario un salón privado del Palacio Duhau, en el barrio porteño de Recoleta. Allí, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional compartió una cena con una decena de los principales empresarios argentinos en un encuentro concebido para escuchar de primera mano cómo percibe el sector privado la marcha de la economía, cuáles son los obstáculos que aún limitan la recuperación y qué desafíos consideran prioritarios para consolidar el crecimiento.
La reunión comenzó poco después de las 20 y se extendió durante varias horas en un clima descontracturado, lejos de los discursos protocolares que habían marcado el resto de la jornada. A a partir del testimonio de varios de los asistentes, Georgieva evitó monopolizar la conversación y prefirió formular preguntas antes que transmitir definiciones. El menú fue lomo acompañado de verduras y sin embargo, el verdadero plato principal de la noche fue el intercambio sobre la situación económica argentina.
Uno de los temas que más intercambio despertó en la titular del organismo fue el sistema tributario. Los empresarios coincidieron en que dedicó buena parte de la conversación a consultar por la elevada carga impositiva y la complejidad del esquema fiscal argentino. "Preguntó mucho sobre el tema impuestos. Quería entender por qué había tantos y cómo nos afectaba", relató uno de los participantes una vez finalizado el encuentro.










