Kristalina Georgieva eligió despedirse de su primera aparición pública en Buenos Aires con una pregunta que, para muchos, sonó más cerca de la ironía que del aliento. Después de casi una hora de conferencia de prensa junto a Luis “Toto” Caputo, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional dejó de lado los tecnicismos, miró a la sala y lanzó: “¿Ustedes, los argentinos, pueden ser perseverantes para transformar el país?”. La frase, repetida varias veces y pronunciada por la máxima autoridad del organismo al que el país más le debe en todo el mundo, provocó un breve silencio antes de despertar algunas sonrisas incómodas entre los presentes. “El escepticismo tampoco es malo”, remató enseguida, consciente quizá de que el comentario admitía más de una lectura.

La escena terminó condensando el tono de una visita cargada de gestos políticos: la primera de un director gerente del FMI a la Argentina desde que Christine Lagarde desembarcó en Buenos Aires en 2018, en pleno gobierno de Mauricio Macri. La jornada había comenzado unos minutos antes, en el histórico quinto piso del Ministerio de Economía. Allí, en el despacho de Caputo, el ministro recibió a Georgieva con un regalo bien argentino: una camiseta de la Selección Nacional, antes de que ambos descendieran para ofrecer la conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda. El gesto distendido buscó imprimirle un clima de cercanía a una reunión atravesada por una agenda mucho más exigente que protocolar.