0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialNoche del viernes al sábado. 4.45 de la madrugada. Angélica Liddell cita a sus seguidores en el Teatre Lliure, donde presenta Seppuku. El funeral de Mishima o el placer de morir , dentro del Festival Grec. El teatro visceral y provocador de Liddell incluye esta vez alguna escena no apta para aprensivos. En una, dos enfermeros entran a escena para extraer sangre de sus venas y de otro actor –lo que causó algún que otro desmayo durante el estreno de la pieza en el último Temporada Alta.Pasado ese momento, un hombre entre el público se queda con la cabeza caída hacia atrás y los brazos extendidos. La sala empieza a alarmarse. “Que alguien llame a una ambulancia”, susurra uno. “¡Avisen a los acomodadores, por favor!”, avisa otro. De repente, a una joven se le ocurre sacudir al hombre para ver si reacciona. Y suelta un fuerte: “¡Jrrrrrr!”. El hombre se despierta y se reincorpora avergonzado. Todo el mundo vuelve a su asiento. Y llegan los acomodadores. “¿Qué pasa? ¿Alguien se encuentra mal?”. “Nada, nada, un malentendido”. Esta vez no hubo desmayo, sino ronquidos.
¿Cabezada o desmayo?, por La Mirilla
Noche del viernes al sábado. 4.45 de la madrugada. Angélica Liddell cita a sus seguidores en el Teatre Lliure, donde presenta Seppuku. El funeral de Mishima o el placer de morir , dentro del Festival Grec. El teatro visceral y provocador de Liddell incluye esta vez alguna escena...








