Cuentas pendientesLas pensiones absorben casi todo el margen de gasto y al resto de partidas presupuestarias, entre ellas el cuidado del monte, le llegan las migajasUn hidroavi�n descarga agua en el incendio de Vall d'Uix� (Castell�n).EFEActualizado Mi�rcoles,
julio
00:22Audio generado con IAEspa�a vuelve a arder. El incendio de �vila ha calcinado 50.000 hect�reas y es ya el mayor de nuestra historia; sumadas a las de Madrid y Toledo, se superan las 77.000, lo que ha obligado a evacuar y a confinar a miles de personas. En toda Espa�a el n�mero de hect�reas quemadas supera las 150.000, seis veces m�s que el a�o pasado por estas fechas. Van ya 32 grandes incendios, frente a los siete del mismo periodo de 2025.Al desastre ecol�gico y humano, con casas, recuerdos y pueblos enteros hechos cenizas, se a�ade una factura econ�mica que empezamos a normalizar con cierta resignaci�n. La mejor evidencia disponible cifra el golpe de una temporada de fuegos en el sur de Europa entre 1.300 y 2.100 millones de euros anuales en producci�n perdida, con ca�das del crecimiento regional de hasta dos d�cimas de PIB.Frente a esta realidad nos chocamos con un muro. El Estado vive atado a una restricci�n presupuestaria severa. Las pensiones absorben casi todo el margen de gasto y al resto de partidas presupuestarias, entre ellas el cuidado del monte, le llegan las migajas.A esa escasez se suma una pol�tica ambiental dise�ada desde Bruselas y desde despachos alejados del territorio. Es decir, por bur�cratas que desconocen qu� es el mundo rural. Aprueban normas bienintencionadas, pero sin evaluaci�n de impacto. Lo que muchas veces se traduce en reglas que estorban m�s que protegen.Hay adem�s un problema de incentivos de manual. Prevenir tiene mucho de bien p�blico. El propietario que limpia su parcela protege tambi�n la del vecino, de modo que cada uno invierte por debajo de lo razonable. En econom�a a esto lo llamamos externalidad positiva. Elinor Ostrom gan� el Nobel por demostrar que los bienes comunes se gobiernan mejor con reglas locales que con el mando dictado desde arriba, capaces de alinear los intereses de quienes viven del territorio. La masa forestal espa�ola casi se ha duplicado desde los a�os setenta, pero ese monte ha perdido su valor productivo. Y lo que no renta, se abandona y se llena de combustible.La salida pasa por devolverle ese valor. Ya existen algunos modelos de �xito basados en el pastoreo dirigido o el aprovechamiento de la biomasa.Si cuidar el bosque renta, alguien lo cuidar� en invierno y no habr� que apagarlo a la desesperada en julio y en agosto.













