Como emprendedora recibí muchos consejos. Más allá de que sean buenos o malos, tuve que desarrollar el pensamiento crítico para entender cuáles tomar y cuáles agradecer para dejar pasar.Este consejo, de con quién no asociarse, fue uno de los que dejé pasar rápidamente. En mi camino, me di cuenta de que, generalmente, lo dan los que nunca se han atrevido a dar el salto, tienen miedo o creen que ellos solos pueden con todo. Con lo cual, el consejo que si tomé fue: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Sanar la conversación digital: la propuesta de Avocado Wellness Marketing para el bienestar del consumidorDicho eso, la problemática inicial, persistía en mí. ¿Con quién sí?La verdad es que las empresas cierran mucho más por desacuerdo entre socios que por fallas financieras, por lo que saber elegir es de las decisiones más importantes que puedes tomar. En mi opinión, un socio es fundamental al emprender. Es un camino largo, duro, solitario y tener alguien con quien compartirlo te da muchas veces la fuerza que sola te cuesta encontrar. Es por esto que muchas veces las sociedades empresariales se comparan con los matrimonios. He vivido la experiencia de tener incompatibilidad con mis socios al igual que correr la fortuna de tener unos maravillosos. Lejos de pretender que tengo la fórmula perfecta, creo que, a lo largo de los años, a través de mis vivencias y las de otros empresarios cercanos, he logrado ver algunos puntos que considero claves a la hora de decidir con quién asociarse, y con quien no.5 preguntas para tus próximos 30 añosPara fines prácticos, demos por sentado lo básico: es respetuoso, honesto, responsable, puntual, y trata bien a su familia y amigos.De ese punto de partida, lo que analizo es: 1. Es mi socio, no mi colaborador: quizás la más importante para mí. Mi socio es alguien al que no tengo que estar motivando para trabajar. En pocas palabras, es analizar si esta persona tiene el mismo compromiso con la empresa y el trabajo que se debe hacer que yo. Es un chequeo de alineación de ética de trabajo. Hay muchos ángulos que se pueden ver sobre el compromiso desde horas de trabajo, compromiso financiero hasta el compás ético con el que se toman las decisiones. Tiene que haber alineación. Tienes que sentir que hala al mismo ritmo y con la misma dirección que tú. Si no, con el tiempo, el desequilibrio se convierte en resentimiento y problemas. Al inicio de una de mis sociedades, una de los aspectos que me llevó a asociarme con un ‘desconocido’ fue ver su nivel de compromiso: si cumplía en tiempo y forma, ya fuera un entregable o una reunión.2. Mismo sueño, a la misma escala: se podría fácilmente asumir que todos los empresarios sueñan con que la empresa crezca y traiga un beneficio económico a sus interesados. Sin embargo, este es un objetivo muy vago. Tener una empresa no es just business como dicen los americanos, es una decisión de vida. ¿Qué quiere cada uno en su vida personal? ¿Dónde se ven en 10, 20, 50 años? Pueden tener el mismo sueño, pero las respuestas a estas preguntas pueden cambiar drásticamente la escala a la que quieren crecer o comprometerse. Cuando fundé mi segunda empresa, los 3 socios estábamos alineados en que íbamos a apostarle a una compañía que se pudiera fondear por venture capital, lo que quería decir que teníamos que crecer 10X o más año cada año, para lograr venderla en los próximos 10 años. Un plan agresivo que suponía unos sacrificios personales importantes. Los hábitos ganan donde la viralidad fracasa3.¿Cubre mis puntos ciegos?: quieres personas alrededor tuyo que te complementen. Hay muchas formas de buscar esta complementariedad, puede ser tan simple como género, edad, profesión o gaps técnicos. Hay una anécdota que se me hace muy cómica. En el comienzo de InstaFit, mis dos socios hombres, ingenieros, muy deportivos, en algún punto propusieron publicar el peso de las personas semana a semana en Facebook con el fin de mantener a los usuarios motivados a seguir hacia su peso objetivo. Por supuesto cualquier mujer sabe que prácticamente a ninguna le gusta compartir su peso en público, ¡mucho menos en Facebook! Por lo que intervine, y el punto fue comprendido de inmediato. Si esa idea hubiera salido al aire, habría sido una anécdota incómoda, no el fin de la empresa. Pero tener diversidad en el equipo nos permitió ver el punto ciego a tiempo, corregirlo y ahorrarnos los recursos que de otra forma hubiéramos invertido en desarrollar esa idea. Como mencioné anteriormente, esta no es una lista perfecta, pero para mí son los puntos clave de análisis para definir si entro en una sociedad con alguien o no. Dicho esto, hoy también sé que esto es apenas la punta del iceberg, porque el reto de elegir un socio, no se compara al de mantener la sociedad con esta persona en el tiempo. Natalia Amaya Salazar, fundadora y CEO de Avocado Wellness Marketing
Elegir mal un socio cuesta más que un mal año
No emprendas sola. Pero ojo: tampoco te asocies con amigos, con familia, con tu pareja o con extraños. Entonces, ¿con quién?









