Ciudad de México / 03.07.2026 04:26:23
"La incertidumbre es el único entorno en el que el talento puede florecer." – Minouche Shafik. Economista, académica y funcionaria pública británica-estadounidense.Hace un par de día me reuní en un café con un viejo amigo. Él me había llamado para preguntar si podría darle una sesión de orientación a su esposa, quien ha tomado la decisión de emprender, y realizar -de modo independiente- una actividad que hace dentro de una organización, pero que ya le asfixia por falta de estructura y gestión (de la empresa, no de ella). La inquietud de mi amigo es que percibe en su esposa emoción, pero también parálisis de empezar, principalmente por “lo que perderá” al salir del trabajo actual.Debo decir que esta situación es total y absolutamente normal, sobre todo para quienes deciden lanzarse al mundo empresarial de manera empírica, sin bases, sin estructura, sin acompañamiento… por sus puras gónadas. Y aun cuando la energía y la actitud son pilares valiosos para arrancar una actividad “de negocio” (ojo a las comillas), eso no garantiza el desarrollo adecuado, menos el manejo efectivo, y mucho menos la supervivencia del “emprendimiento” (ojo de nuevo a las comillas).En este tipo de situaciones, aquí es donde entra el jale concreto de gente como yo: bajarle tres rayitas al “gran salto de fe” sobre tener negocio propio, e iniciar haciendo las preguntas básicas (qué, por qué, cómo, de dónde viene la idea, etc.), organizar respuestas, y luego conciliar la decisión, la emoción y la visión. Y en este punto es donde comienzan los calambres en el estómago: la incertidumbre comienza a despejarse, y se empiezan a hacer más claros los cómo sí.Cualquier actividad que pretenda superar los momentos de arranque, y brincar de la inquietud al emprendimiento, y luego al negocio, requiere estructura y disciplina (por eso las comillas, ves). La primera, viene de clarificar los recursos mínimos necesarios para crear la oferta (o sea, lo que vas a vender), y la segunda, de establecer las rutas en que éstos se usarán. Y permíteme hacer una observación fundamental: emprender, es evitar los arrebatos; no importa cuántas ganas tengas de arrancar, hay que entender que el inicio debe ser sencillo, enfocado y fácil de manejar, porque si te avientas a lo grande de arranque, se te puede salir de las manos con bastante facilidad.Emprender es como tener un perro: si lo educas bien desde el principio, y tú también aprendes a darle instrucciones, tendrás mayor certeza de cómo se comportará en diferentes situaciones.Al tener la reunión con mi amigo y su esposa, abordamos principalmente la parte emocional: lo que hay que soltar (prestaciones del trabajo actual), lo que respalda la visión de lo que quiere hacer (beneficios personales y familiares), y la factibilidad de la idea (recursos actuales y disponibles). Esto es dar certezas.Si estás en un proceso similar, o quieres un refresh a tus inquietudes emprendedurísticas, búscame y platicamos.






