La revolución terapéutica que cambió la historia de la hepatitis C ocurrió hace casi una década. Hoy existen antivirales capaces de curar más del 95% de los casos con tratamientos breves, seguros y cubiertos por el sistema de salud argentino. Sin embargo, el país todavía está lejos de cumplir las metas de eliminación fijadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2030. La razón ya no está en la disponibilidad de los medicamentos, sino en una brecha mucho más difícil de cerrar: miles de personas desconocen que están infectadas o abandonaron el seguimiento médico. Según las estimaciones del Ministerio de Salud, en la Argentina viven entre 225.000 y 300.000 personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C. Sin embargo, menos de la mitad recibió un diagnóstico y apenas entre 35.000 y 45.000 iniciaron tratamiento. En términos concretos, sólo alrededor del 15% de los infectados fue tratado y menos del 12% logró curarse, cifras que mantienen al país por debajo de los objetivos internacionales de eliminación.
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