Por María León |
Tucson (EE.UU.) (EFE).- El arte se ha convertido en un refugio para familias migrantes que viven con el temor constante de ser deportadas en Arizona, donde el programa ‘La Ristra’ lleva clases de pintura hasta sus hogares para ofrecerles un respiro frente a las políticas migratorias de la Administración del presidente Donald Trump.
«La comunidad inmigrante se encuentra bajo una fuerte presión, bajo una gran angustia y se sienten impotentes porque son fuerzas externas que ellos no pueden controlar», dijo a EFE Tita Flores, fundadora y directora del programa.
Creado en 2025 y financiado por donaciones, el proyecto comenzó en una iglesia en el centro de Tucson (Arizona) en medio del incremento de las redadas a cargo de agentes migratorios.
Sin embargo, Flores detalla que a medida que se incrementó la presencia de la ‘migra’ en las calles, cerca de escuelas o en centros comerciales, se vio obligada a cambiar la estrategia.







