Cuando se habla de ahorrar electricidad en casa, la mayoría de los hogares pone el foco en el frigorífico, la lavadora, el horno o el aire acondicionado. Sin embargo, hay un electrodoméstico que suele pasar desapercibido y que puede convertirse en uno de los mayores responsables del consumo eléctrico anual: el termo eléctrico.A diferencia de otros aparatos, que solo consumen energía mientras están en uso, el termo mantiene el agua caliente de forma constante. Para conseguirlo, controla de manera automática la temperatura del depósito y activa la resistencia cada vez que detecta que el agua se ha enfriado, incluso aunque nadie esté utilizando el agua caliente en ese momento.Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recogidos por Idealista, el agua caliente sanitaria representa alrededor del 7,5% del consumo eléctrico de una vivienda. En los hogares donde el termo eléctrico es el único sistema para calentar el agua, este porcentaje puede ser todavía mayor.El consumo varía en función de la capacidad del depósito, el número de personas que viven en la casa y la eficiencia del equipo. Por lo general, un termo eléctrico puede consumir entre 400 y 3.000 kWh al año. Eso quiere decir que un modelo de 30 litros puede rondar los 150 euros anuales en electricidad. Uno de 80 litros puede acercarse a los 370 euros al año. Y un depósito de 100 litros puede alcanzar los 470 euros.Cómo reducir el gasto del termoParte de este gasto se debe a las pérdidas térmicas. Aunque el grifo permanezca cerrado, el agua almacenada pierde temperatura de forma gradual, por lo que el aparato necesita volver a calentarla varias veces al día. Estas pérdidas pueden situarse entre 1 y 2 kWh cada 24 horas, un consumo que se mantiene durante todo el año.Reducir este gasto no siempre requiere sustituir el sistema de agua caliente. Los expertos recomiendan ajustar el termostato entre los 55 y los 60 grados, una temperatura suficiente para el uso doméstico y que evita un consumo innecesario de electricidad.También hay que realizar un mantenimiento periódico para eliminar la cal acumulada en la resistencia, ya que este problema reduce la eficiencia del aparato y obliga a consumir más energía para alcanzar la misma temperatura. Además, se recomienda reducir la duración de las duchas, evitar llenar la bañera o instalar reductores de caudal en grifos y duchas.