En los últimos meses, la influencer Rebecca Luna había convertido sus redes sociales en un diario íntimo desde el que compartía con honestidad su experiencia conviviendo con el Alzheimer, con el firme propósito de visibilizar y sensibilizar a la sociedad sobre el devastador impacto de esta enfermedad neurodegenerativa, que, tras más de un año de intensa lucha, le llevó a poner fin a su vida. Fue el pasado sábado, día 25 de julio, cuando "alrededor de las 13.15 horas" la tiktoker canadiense, que meses antes se había acogido al programa de Asistencia Médica para Morir —"MAID", por sus siglas en inglés—, falleció a los 49 años de edad tras someterse a la eutanasia. Un proceso legal en su país, Canadá, que se rige bajo estrictos requisitos médicos y que, en su caso, afrontó en su domicilio "rodeada de sus seres queridos","Gracias por su apoyo y privacidad", expresaron sus familiares en el breve comunicado que emitieron al día siguiente desde su perfil de TikTok, donde acumulaba casi 100.000 seguidores. Como cabría esperar, la partida de Luna no tardó en generar una oleada de mensajes de cariño y despedida en redes sociales, reflejando el profundo vacío que dejaba en su comunidad. Rebecca Luna, que residía en la ciudad canadiense de Victoria y era madre de dos hijos, logró posicionarse como una de las voces más visibles del Alzheimer después de que, en abril de 2025, le diagnosticaron la enfermedad en una de sus etapas más tempranas. En adelante, la tiktoker documentó los cambios que iba experimentando, desde la pérdida progresiva de sus capacidades hasta sus obstáculos en el día a día. A pesar del diagnóstico precoz, el avance inexorable del Alzheimer provocó un progresivo deterioro de su estado de salud, que le llevó a unirse desde los primeros meses al programa de MAID, una opción que ya había defendido públicamente en redes sociales, consiente del carácter degenerativo e irreversible de esta patología neurodegenerativa.No obstante, en los días previos a su muerte, Luna anunció en TikTok que, tras sopesar su situación, había convenido adelantar dos semanas la fecha de su adiós definitivo. "Antes de que cambiaran las fechas, durante el último año y medio, legal y médicamente, no era mi decisión", confesó ella, señalando que su deterioro iba más rápido de lo esperado y que esto le habría impulsado a dar el paso definitivo. "Tengo que deciros que ha sido la decisión más difícil que he tenido que tomar. Estoy viviendo en un cuerpo en el que ya no me siento cómoda, segura ni bien. No me siento bien en absoluto; se siente terrible", expresó. "Han sido 24 horas difíciles, obviamente. Esto no es lo que quería. Jamás habría elegido tener Alzheimer de inicio temprano".En su mensaje de despedida, Luna, convencida de su decisión, trasladó sus mejores deseos a su comunidad y les reclamó apoyo y comprensión en el proceso de muerte asistida al que estaba a punto de acogerse. "Este es el momento en el que puedo darme prioridad a mí misma, y eso es algo que no he hecho en toda mi vida", aseguraba ella. A lo largo de su proceso, la influencer también habló abiertamente de su lucha contra las adicciones y de cómo, tras años de esfuerzo y recuperación, había conseguido mantenerse sobria, sin recurrir a las drogas o al alcohol, incluso después del inesperado revés que supuso para ella recibir un diagnóstico de Alzheimer de inicio precoz.
Muere a los 49 años Rebecca Luna, enferma de Alzheimer e 'influencer', tras recibir la eutanasia
En los días previos a su fallecimiento, la 'tiktoker' canadiense relató en un vídeo las razones que le habían llevado a adelantar su adiós definitivo.









