París (EFE).- Francia se enfrenta este martes a una jornada que se teme más complicada que la del lunes por la llegada de una nueva ola de calor a la zona del megaincendio declarado a las puertas de Burdeos, que ha quemado ya 42.000 hectáreas y ha obligado a evacuar a más de 200.000 personas, aunque en la víspera no avanzó.
Las autoridades advirtieron de que el aumento previsto de las temperaturas, unido a una caída de la humedad ambiental, podría complicar las labores de extinción en el departamento de Gironda, donde el incendio sigue sin control, pero está «globalmente estable» al no sumar nuevas hectáreas quemadas, según el último informe facilitado anoche por la prefecta (delegada del Gobierno) de Nueva Aquitania y Gironda, Sophie Brocas.
No obstante, Brocas advirtió de que la situación «sigue siendo muy impredecible», ya que la región entra este martes en alerta amarilla (la tercera en importancia) por ola de calor, con temperaturas esperadas de 37 grados y vientos de hasta 40 kilómetros por hora esta tarde, mientras que podrían acercarse a los 40 grados el miércoles.
Estabilizado el incendio en Las Landas
Actualmente combaten este megaincendio 2.750 bomberos, 1.500 militares, 1.440 efectivos de otras fuerzas de seguridad y 18 recursos aéreos, entre los que se incluye un avión militar A400M adaptado para lanzar liquido retardante.










