EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí. Hace un mes y cerca de la isla San Lorenzo (ubicada frente a La Punta, un distrito del litoral central peruano), el buceador Juan Orbezo se sumergió en unas profundidades donde, habitualmente, encontraba lenguados (Paralichthys adspersus). No encontró ni uno. Y, para sorpresa suya, más bien divisó langostas (Panurilus gracilis). Capturó algunas y también arponeó pintadillas (Chirodactylus variegatus) de gran tamaño. “Cogí lo que pude, porque era evidente que algunos peces se habían ido debido a que el mar estaba caliente”. Un sol inusual cae sobre el muelle de la caleta llamada Pescadores, en el distrito limeño de Chorrillos.La temperatura invernal en esta zona debería estar en unos 19 grados. Sin embargo, está en 25. Y el mar también está alterado. De allí la presencia de langostas, propias de zonas tropicales. “Eso es el Niño, trae mucha agua cálida”, explica Juan Carlos Sueiro, experto en temas pesqueros de la ONG Oceana.A pesar de esas evidencias, ni la administración actual ni el entrante gobierno de Keiko Fujimori lucen suficientemente preparados para enfrentar la crisis. La mandataria electa ha anunciado que su equipo técnico ya prepara un plan, aunque no se ha especificado qué medidas se tomarán.El actual gobierno promulgó el primero de julio un decreto que establece el Estado de Emergencia en 796 distritos de todo el país, por 60 días y ha puesto en marcha obras de prevención. Pero la Defensoría del Pueblo ha exigido acciones inmediatas, pues estima que más de 9,3 millones de personas podrían ser afectadas. A su vez, el Congreso aprobó un crédito suplementario de 9,596 millones de soles (2,800 millones de dólares). De esa cantidad sólo 300 millones van a ser dedicados a enfrentarlo. El Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), por su parte, sigue emitiendo comunicados preocupantes.El del 17 de julio informa que el ‘Niño Costero’ (calentamiento del mar vecino a las costas ecuatorianas y peruanas) alcanzará una “magnitud extraordinaria” hacia finales de este año. El ‘Niño Global’ comenzó en junio y alcanzará una “magnitud muy fuerte” también cuando el 2026 termine, y continuará en el 2027.Ambos se generan cuando los vientos alisios, que corren de este a oeste a través del Pacífico Tropical, se debilitan, porque a su vez se ha debilitado el Anticiclón del Pacífico Sur (APS), un sistema de presión atmosférica que viene desde el centro y sur de Chile, y que es responsable de la aridez y el mar frío de la costa peruana.El ‘Niño Costero’, como señala el meteorólogo Ken Takahashi en un artículo, se produce cuando, dada a esta debilidad, una masa de agua cálida, de unos 30 metros de profundidad, entra desde la región ecuatorial hacia el mar que está frente a las costas del sur de Ecuador y el norte de Perú. Está en curso desde marzo pasado.Por otro lado, el ‘Niño Global’ es un calentamiento generado en el Pacífico Central que envía ondas Kelvin (masas de agua cálida), de mayor profundidad, a varias zonas. Por eso ha desatado la preocupación en países como México o Australia. “A veces se alinean los dos fenómenos”, dice el meteorólogo Jonathan Cárdenas.Una de las más preocupantes ausencias es la de la anchoveta (Engraulis ringens). Prácticamente ha desaparecido en el norte y centro del país, al punto que el Ministerio de la Producción (Produce) ha suspendido su temporada de extracción, en virtud de la información dada por el Instituto del Mar del Perú (Imarpe).“La anchoveta se puede profundizar a más de 100 metros, en busca del agua fría y fuera del alcance de la red industrial y de las aves guaneras peruanas como el piquero (Sula variegata), el guanay (Leucocarbo bugainvillii) y el pelícano (Pelecanus thagus)”, apunta Sueiro. También lejos del pingüino de Humboldt (Sphenicus humboldti).El efecto ya es catastrófico. El Ministerio del Ambiente (Minam) informó el 10 de julio que, al interior de la Reserva Nacional de Paracas, un área protegida marino-costera, se encontraron al menos mil lobos marinos muertos. Aún se investigan las causas, pero una de ellas podría ser la escasez del providencial pececillo.“Vamos a perder como 600 millones de soles”, declara, Susana Saldaña, presidenta de la Asociación Empresarial Gamarra Perú, frente a un sótano donde hay amontonadas decenas de rollos de tela de franela, propia de la temporada de invierno, que no se van a usar. Gamarra es un famoso emporio comercial textil limeño, donde se puede encontrar desde ropa para bebé hasta ternos y vestidos de todos los estilos. En los escaparates de Modamanía, una boutique, las poleras, prendas muy usadas en el invierno, lucen colgadas y sin comprador alguno.En el campo, el panorama tampoco es esperanzador. Anaximandro Rojas, presidente de la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro) y sembrador de cacao y café en el oriente del país, ha percibido el impacto del Niño en sus plantas. “Hay lluvias inusuales, los frutos del café se mojan y comienzan a estropearse”, relata.La organización ha presentado una Agenda de Emergencia frente al Fenómeno El Niño, ante la previsión de que podrían ser afectadas “9,6 millones de personas, principalmente en el nororiente y la sierra sur”. En esta última zona, lo que se vendría, como en fenómenos anteriores, son sequías devastadoras. El pronóstico es sombrío, aunque aparezcan ciertas opciones. Carlos Ramos, otro pescador de Chorrillos, afirma, frente al lugar donde muestra las especies que capturó la noche anterior, que, “con el agua caliente”, entran la sierra (Scomberomorus sierra), el peza martillo (Sphyrna zygaena) y la cachema (Cynoscion analis).Pero poner la puntería en otras presas no es necesariamente la solución. De acuerdo con Orbezo, que también es dirigente gremial, no es lo mismo una red para pescar anchovetas que una para capturar sierras. Cada una tiene un tipo de cocada (medida de la malla), y modificarla requiere una inversiónConveagro ha pedido que se implemente el programa ‘Reactiva Agrario’, enfocado en la agricultura familiar y un Seguro Agrario Catastrófico (SAC). No parece poco pedir para un sector que significa el 27% de la Población Económicamente Activa. La producción de arándanos, de paltas, así como de verduras, está en peligro.Ciencia y emergenciaAna Sabogal, directora del Instituto de la Naturaleza, Tierra y Energía (Inte) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), y agrónoma de profesión, afirma que debería mapearse los tipos de cultivos que hay en el país y de acuerdo con eso dirigir la ayuda a los agricultores. Explica, además, qué pasa en el campo.“El maíz, por ejemplo, va a producir granos chiquitos, de menor calidad, porque crece mejor cuando no hace tanto calor”, sostiene. Las variedades de papa que se siembran en sierras bajas, o en la costa, necesitan frío y no darán buenos tubérculos, “porque cuando la temperatura es alta, las plantas cambian su metabolismo”“El Niño no debería agarrarnos como nos agarra siempre”, sentencia Cárdenas, al evocar cómo quedaron destrozadas diversas infraestructuras en eventos anteriores. Y cómo, tras el Niño Costero del 2017, acaecido durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, diversas obras de prevención naufragaron. Entretanto, en el muelle de Pescadores un pelícano agoniza en medio de unas maderas viejas, al parecer de inanición. Según Carlos Zavalaga, investigador de la Universidad Científica del Sur, será una de las aves más impactadas. “Es posible que pronto lo veamos en medio de la ciudad pidiendo comida”, comenta.
El Niño revuelve los ecosistemas peruanos y amenaza con crecer
El fenómeno impacta la pesca, la agricultura y la industria textil. Ni el Estado ni el nuevo Gobierno parecen preparados para enfrentarlo






