Una embarcación anchovetera muestra redes semivacías, y en un puerto peruano pescadores artesanales descargan atún y bonito, lo que indica el impacto del Fenómeno El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)Cuando se habla de los efectos de El Niño en el Perú, la atención suele concentrarse en las lluvias, los desbordes de ríos, las carreteras interrumpidas y las viviendas expuestas a inundaciones. Sin embargo, una parte importante de sus consecuencias comienza mar adentro, donde el aumento de la temperatura modifica ecosistemas y altera actividades de las que dependen miles de familias.La pesca artesanal, la disponibilidad de anchoveta, las poblaciones de aves y mamíferos marinos, la producción de guano de las islas y el turismo de naturaleza forman parte de esa cadena. Un cambio prolongado de las condiciones del océano puede afectar simultáneamente los ingresos de pescadores, operadores turísticos y productores agrícolas ubicados incluso lejos del litoral.PUBLICIDADEl escenario ha ganado relevancia durante 2026. La Comisión Multisectorial ENFEN mantiene la Alerta de El Niño Costero y, en su último comunicado disponible, señala que el evento iniciado en marzo podría continuar hasta abril de 2027. Su escenario más probable es que mantenga una magnitud fuerte, aunque no descarta que alcance una intensidad extraordinaria hacia finales de este año.Un mapa conceptual ilustra el fenómeno El Niño en Perú, mostrando franjas de calor oceánico, tormentas, sequías, flujos de viento y sus efectos geográficos en las regiones costeras. (Imagen Ilustrativa Infobae)La anchoveta cambia su comportamiento cuando el mar se calientaUno de los primeros sectores en sentir los cambios es la pesca. El calentamiento anómalo del mar modifica la ubicación y profundidad de diferentes especies, lo que puede obligar a las embarcaciones a cambiar zonas de captura y aumentar sus costos de operación.PUBLICIDADENFEN ya observa efectos sobre la anchoveta. Si continúan las condiciones cálidas, el recurso permanecería más cerca del litoral y a mayor profundidad de lo habitual, además de registrar un mayor gasto de sus reservas energéticas. Paralelamente, se prevé la presencia de especies asociadas a aguas ecuatoriales y oceánicas, entre ellas barrilete, atún de aleta amarilla, melva y algunos tiburones.La anchoveta permanecería más cerca del litoral y a mayor profundidad de lo habitual si continúan las condiciones cálidas del océano.Para Jimpson Dávila, director del Programa de Gobernanza Marina de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), esta variabilidad obliga a revisar la manera en que se gestiona la pesca, especialmente para los trabajadores artesanales que dependen directamente de la disponibilidad de determinadas especies.PUBLICIDAD“El Niño modifica la distribución de las especies y la adaptación debe convertirse en un principio permanente de la gestión pesquera”, sostuvo. Según las cifras citadas por el especialista, más de 55 mil personas se dedican a la pesca artesanal en el país.Su planteamiento apunta a que la regulación pueda responder con mayor rapidez a los desplazamientos de los recursos hidrobiológicos, siempre dentro de criterios de sostenibilidad. La discusión cobra especial importancia cuando una especie tradicional disminuye temporalmente en una zona mientras otras aparecen con mayor frecuencia debido al cambio en las condiciones oceanográficas.La variabilidad de El Niño obliga a revisar la gestión pesquera en Perú, donde más de 55 mil personas dependen de la pesca artesanal, según Jimpson Dávila, director del Programa de Gobernanza Marina de la SPDA. (SPDA)El escenario peruano se produce en medio de previsiones internacionales que también muestran un fortalecimiento del fenómeno en el Pacífico ecuatorial.El Centro de Predicción Climática de la NOAA calcula actualmente una probabilidad de 81% de que El Niño global alcance la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026. Esa previsión corresponde al Pacífico ecuatorial central y no debe confundirse directamente con la clasificación del Niño Costero frente al litoral peruano.PUBLICIDADEn el ámbito nacional, ENFEN prevé para el verano 2026-2027 lluvias por encima de lo normal en la costa norte y central y recomienda a las autoridades adoptar medidas de reducción del riesgo y preparación antes de la temporada de precipitaciones que se extiende entre septiembre de 2026 y abril de 2027.El impacto tampoco sería exclusivamente físico. Dávila sostiene, citando estimaciones económicas consideradas para escenarios de El Niño, que un evento severo puede restar entre uno y 1,5 puntos porcentuales al crecimiento y traducirse en pérdidas de miles de millones de soles.Desde su perspectiva, el plan de contingencia anunciado por el Ejecutivo debería incorporar un enfoque de economía azul, concepto que comprende las actividades económicas vinculadas con el mar procurando, al mismo tiempo, la conservación de los ecosistemas que las hacen posibles.PUBLICIDADEsto supone mirar no solo a las grandes pesquerías, sino también a las comunidades costeras cuyos ingresos dependen casi exclusivamente de las capturas. Entre las alternativas planteadas figuran actividades complementarias como turismo comunitario, gastronomía y programas de diversificación laboral para los periodos en que disminuya la disponibilidad de recursos pesqueros.Embarcaciones pesqueras como la "Perpetuo Socorro" se encuentran varadas y dañadas en una zona costera de Perú, reflejo del impacto del Fenómeno El Niño de 1982-1983. (Universidad de Piura)Otro punto vulnerable se encuentra en las islas y puntas del litoral. Las aves guaneras han atravesado una fuerte reducción poblacional durante los últimos años, asociada a factores como la menor disponibilidad de alimento y episodios de influenza aviar.Las aves guaneras sumaron 690.995 ejemplares en el primer trimestre de 2026 y Sernanp impulsa un plan de conservación y repoblamiento. REUTERS/Mariana Bazo/ArchivoLos datos oficiales muestran que la situación sigue siendo delicada. Durante el primer trimestre de 2026 se registraron 690.995 aves guaneras, según el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp). La entidad ha impulsado junto con otros organismos públicos un plan de emergencia para la conservación y repoblamiento de especies como el guanay, el piquero y el pelícano.PUBLICIDADLa cifra permite dimensionar el problema sin necesidad de recurrir a estimaciones más extremas. Además del valor ambiental de estas especies, su disminución tiene efectos que pueden desplazarse hacia otras actividades económicas.La producción de guano de las islas depende directamente de estas poblaciones y constituye un insumo utilizado en la agricultura familiar. Agro Rural reconoce que la disminución de aves guaneras ha reducido la disponibilidad de este fertilizante natural y durante 2026 ha desarrollado alternativas orientadas a mejorar su aprovechamiento.La presencia de fauna también sostiene parte del atractivo turístico de espacios como la Reserva Nacional de Paracas y la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, donde el avistamiento de aves y mamíferos marinos forma parte de la experiencia de los visitantes.PUBLICIDADLas islas guaneras se forjaron por años en que las aves de la zona de Chincha depositaron sus excrementos sobre los islotes. (Revista de Marina)Para Dávila, las medidas frente a El Niño deberían incluir monitoreo científico permanente, alertas tempranas, recuperación de especies vulnerables y capacidad para atender fauna afectada, además de acciones destinadas a reducir otras presiones sobre los ecosistemas marinos.El desafío, para el especialista del SPDA, será integrar esas medidas con las decisiones pesqueras, turísticas y económicas. Un ecosistema debilitado antes de un evento climático extremo dispone de menos capacidad para recuperarse después.El último reporte de ENFEN ofrece una señal concreta de por qué esa preparación no puede limitarse a esperar las lluvias: las anomalías cálidas ya están modificando el comportamiento de los recursos pesqueros frente a la costa peruana.PUBLICIDADEn ese escenario, la prevención de El Niño 2026-2027 no termina en limpiar ríos o construir defensas ribereñas. Una parte del riesgo está bajo el agua y sus consecuencias pueden llegar desde las embarcaciones artesanales hasta los restaurantes, operadores turísticos y campos agrícolas que dependen, de distintas maneras, de lo que produce el mar peruano.
El Niño 2026 pone bajo presión el mar peruano: pesca, fauna y turismo enfrentan un escenario de mayor riesgo
El calentamiento del océano ya modifica la distribución de la anchoveta y favorece la presencia de especies de aguas cálidas. Especialistas plantean que los planes de contingencia también consideren a las comunidades pesqueras, la biodiversidad y las economías que dependen del litoral







