El Perú enfrenta dos fenómenos El Niño simultáneos. El Niño Costero, activo frente a sus costas con un 48% de probabilidad de alcanzar magnitud fuerte antes de setiembre, y el Niño Global, que la NOAA proyecta con un 81% de probabilidad de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año.
La combinación de ambos, sobre un país cuya infraestructura de prevención sigue siendo insuficiente, configura la amenaza climática más seria que el Perú ha enfrentado en años recientes.
Los efectos en el campo ya son verificables. En la costa norte, donde se concentra el 50% de la producción de palta, se reporta caída de fruta inmadura. De la misma manera, la campaña de mango registró una caída del 23% en volúmenes exportados por problemas fitosanitarios vinculados a las lluvias intensas de comienzos de año.
Al respecto, el Banco Central de Reserva advierte que las anomalías térmicas reducirán la floración de cultivos a mediados de año, comprometiendo las cosechas que deberían embarcarse entre octubre y diciembre hacia sus destinos comerciales en Estados Unidos, China y Europa.
Hay además una fractura que las estadísticas de exportación no muestran. Las grandes agroexportadoras tienen recursos para adaptarse, modificar calendarios de siembra o contratar asesoría técnica. Los productores de subsistencia, el 77% de los agricultores familiares del país, carecen de esa capacidad. Para ellos, cada cosecha perdida es, ante todo, una temporada entera sin ingresos.






