Madrid (EFE).- La falta de rentabilidad hace poco atractivo el pastoreo, un trabajo sacrificado que, a pesar de ser un recurso natural para la prevención de incendios, está en franco retroceso; el censo de animales para pastar cae a un ritmo de 520 cabezas de ovino y 82 cabras menos al día.
Los censos oficiales revelan que la cabaña de ganado ovino se ha desplomado en casi dos millones de cabezas en la última década y 300.000 cabras menos en ese mismo período, según los datos consultados por Efeagro.
En porcentaje, la reducción es del 11,11 % en ovino y del 12,3 % en caprino en 10 años.
Ovejas pastando en un pueblo de Toledo. EFE/ Manu Reino
Desde la interprofesional del ovino y el caprino de carne (Interovic) han reconocido que el pastoreo extensivo y la trashumancia «siguen siendo unas de las herramientas más eficaces y menos costosas» en la prevención.













