Ciudad AbiertaNo consta que Rebeca Torr� haya hecho a�n el 'check-in' en alg�n hotel pr�ximo a la sede del PP (o de la de Vox)Pedro S�nchez, en el Puesto de Mando Avanzado de La Vall d'Uix� (Castell�n).EFEActualizado Lunes,

julio

22:52Audio generado con IAEn sus comparecencias de estos d�as, Pedro S�nchez ha proclamado que la soluci�n a los incendios que calcinan Espa�a pasa por un �pacto de Estado frente la emergencia clim�tica�. El presidente del Gobierno tambi�n ha afirmado su voluntad de alcanzar ese pacto con la oposici�n. Estamos salvados, entonces; porque, si por algo se ha distinguido S�nchez, es por su disposici�n a ceder lo que sea cuando negocia las cosas que verdaderamente le importan. Para conseguir su �ltima investidura, por ejemplo, estuvo dispuesto a ceder una amnist�a. Para facilitar el gobierno de Salvador Illa en Catalu�a, estuvo dispuesto a ceder una reforma del sistema de financiaci�n auton�mica. Si fue capaz de hacer eso cuando lo que estaba en juego eran unos cargos pol�ticos, �qu� no estar� dispuesto a hacer ahora para afrontar unos incendios devastadores que han afectado a decenas de miles de personas?Sin embargo, no consta que Rebeca Torr� haya hecho a�n el check-in en alg�n hotel pr�ximo a G�nova, 13 -o a Bamb�, 12-. Tampoco se han publicado fotos de reuniones de la secretaria de Organizaci�n socialista con Feij�o o con Abascal. Ni siquiera se ha visto a alg�n emisario del PSOE departiendo con dirigentes de la oposici�n bajo im�genes de las urnas de 1996 o 2011 -o de las andaluzas de 2018, las que supusieron la irrupci�n de Vox en la pol�tica nacional-. No parece, por tanto, que el presidente est� dando al pacto de Estado frente la emergencia clim�tica la misma prioridad que le dio al pacto con Puigdemont; esa prioridad que le llev�, hace algunos informes de la UCO, a enviar a Santos Cerd�n a Waterloo.Un defensor de S�nchez podr�a decir que los l�deres separatistas mostraron una mayor disposici�n a negociar con el PSOE de la que han exhibido Feij�o y Abascal. Pero, incluso si eso fuera cierto, S�nchez ha mostrado durante los �ltimos a�os que todo voto en el Congreso tiene un precio. Y tambi�n ha probado que, si el asunto le importa lo suficiente, �l est� dispuesto a pagar ese precio, por mucho que esto provoque tensiones entre sus simpatizantes y lastre sus expectativas electorales -ambas cosas ocurrieron con la amnist�a y con la financiaci�n singular-. Uno puede dar por hecho, por tanto, que el Partido Popular vender�a muy caro su apoyo a la iniciativa del presidente. Pero cuesta imaginar que sus peticiones pudieran ser m�s extravagantes, m�s injustas, m�s dudosamente constitucionales y m�s hostiles a los presuntos valores de la izquierda, que muchas de las cesiones que S�nchez ya ha hecho a sus socios durante los �ltimos a�os. Y as�, uno acaba en el mismo lugar al que tantas veces nos ha llevado este presidente: la sospecha de que esas peticiones de acuerdo son solo una maniobra t�ctica para escurrir el bulto y desgastar al contrario.Los incendios de los �ltimos veranos dan fe de problemas muy graves. Y uno de ellos es el fracaso de la pol�tica actual para responder seriamente a este tipo de desaf�os. Est� claro que ese fracaso va m�s all� de Moncloa o del Congreso, y que se extiende al �mbito auton�mico y municipal. Pero tambi�n parece claro que esa forma fracasada de hacer pol�tica es la �nica que conoce el Gobierno.