Mi afición por el futbol proviene de un hecho familiar. Mi padre, fotógrafo de profesión, trabajaba para la cadena de periódicos García Valseca, que editaba El Sol de León, para el que mi padre cubría eventos deportivos y corridas de toros. Algunos domingos lo acompañaba al estadio de la Martinica, a los juegos del equipo de casa, los esmeraldas, o lechugueros, de Léon. Ahí, a nivel de cancha, vi jugar al “cinco copas” Antonio, “la Tota”, Carbajal.El primer mundial que vi por TV fue el de 1966, cuando pudimos seguir en vivo los partidos jugados en Inglaterra, gracias al satélite llamado “pájaro madrugador”. Vi la humillante derrota que la pérfida Albión propinó a nuestra selección, que, de manera menos humillante, pero con igual consecuencia, nos repitió sesenta años más tarde, en este 2026. Dos décadas antes asistí a un partido de México en el Azteca, en el mundial de 1986. En mi memoria también están los partidos del mundial México 70. De los mundiales posteriores al de 1986, pocos recuerdos conservo.La mala calidad del futbol mexicano me hizo alejarme de los estadios y de la TV; un amigo conocedor del tema me explicó el daño que las televisoras han hecho en México a ese deporte. De la FIFA, comparto la opinión de Juan Villoro: es una cueva de bandidos, llevada a la ignominia por su actual dirigente, el Sr. Infantino, al que espero destituyan pronto, por lambiscón y tramposo. Para no poner un centavo en los bolsillos de la FIFA y de las televisoras, en 2026 solo vi, acompañado por queridos amigos, los partidos transmitidos en señal gratuita, casi todos por el canal 7. Los cronistas del canal 5 me aturden con sus gritos y entremezclan anuncios comerciales con su grotesca narración.Forzado por el tráfico, escuche en la W radio, en mi auto, la transmisión de algunos partidos del mundial de este año. Recordé mi infancia, cuando pegado al aparato de radio en la casa familiar, en León, escuchaba la narración del futbol, o la serie de La Tremenda Corte. Fue un dejà vu. Así pues, soy un aficionado de bajo perfil. Por lo que las opiniones siguientes son solamente mi balance personal después del mundial. Quienes discrepen, por favor, no armen polémica.
Mi balance personal después del mundial | Artículo de Jorge Alcocer V.
Lo peor es que un árbitro use el VAR para justificar, por si y ante sí, decisiones controversiales.












