Las mujeres reclaman empatía en sus líderes, pero también parecen ser quienes pagan el mayor costo por ejercerla. Esta tensión nos surge a partir de una reciente publicación de la revista Organization Studies titulada The Dark Side of Empathy (Mikkelsen,Geraldi & Glegg, 2026). Nos sumergimos rápidamente en su lectura porque el año pasado, nuestro equipo de investigación encontró que lo que más desean las mujeres en el vínculo de liderazgo es la empatía. Al igual que Mikkelsen et al. (2026) nosotras también adoptamos un enfoque relacional para estudiar el liderazgo. Es decir, desde esta perspectiva lo más importante no es cómo es el líder, qué características tiene, qué sabe o cómo trabaja. El tango se baila de a dos. Lo importante es cómo se relaciona; líder y liderado se van modificando mutuamente en el vínculo. Mikkelsen et al. (2026) reconocen que, si bien la empatía es vital y fundamental para la conexión social, “no es intrínsecamente virtuosa” porque la empatía en las organizaciones siempre está atravesada por las relaciones de poder. Nada de esto es simple. ¿Qué entienden estos autores por empatía?

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