En 2014 General Motors enfrentaba una crisis reputacional y financiera derivada de problemas de seguridad en millones de vehículos, litigios multimillonarios y una pérdida significativa de confianza del mercado. Ese mismo año, la estadounidense Mary Barra tomó las riendas de la empresa, que aún lidera como CEO, impulsando su recuperación mediante una estrategia en la que combinó disciplina financiera con transformación operativa.Racionalizó el portafolio de negocios, desinvirtió en operaciones de bajo rendimiento, fortaleció el control interno y la gestión del riesgo, apostó a inversiones estratégicas en innovación y electrificación, y mejoró la cultura organizacional y los mecanismos de rendición de cuentas. Como resultado, la empresa recuperó rentabilidad y reforzó su flujo de caja.Este es un claro ejemplo de cómo el liderazgo femenino en una organización va más allá de las habilidades blandas (empatía, comunicación efectiva, adaptabilidad y resolución de conflictos, entre otras), al incorporar competencias técnicas y de visión sistémica que se convierten en elementos fundamentales a la hora de generar un impacto financiero positivo en las organizaciones.

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Otro caso que ejemplifica la recuperación financiera de una empresa a manos de una mujer es Xerox. Así lo destacó Patricia Gabaldon, economista y profesora de IE University, quien aseguró que cuando Anne Mulcahy llegó a la presidencia de la compañía en 2001, esta estaba a punto de la quiebra, con 17.000 millones de dólares de deuda y bajo investigación de la SEC, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.Mulcahy, señaló Gabaldon, aplicó un plan de austeridad operativa para reducir los costos de capital a la mitad, así como los gastos administrativos y de ventas, con lo que logró reducir la deuda total a la mitad en pocos años y evitó la quiebra de la empresa.