"Tenemos que atender a la gente del campo. Y toda la gente del campo nos está diciendo los mismos problemas con los que se ha ido encontrando a lo largo del tiempo: dificultades para limpiar los montes, dificultades para trabajar sus propios terrenos...". Al micrófono, Isabel Díaz Ayuso. La popular aprovechó su intervención de este lunes desde el puesto de mando de Navalcarnero para abrazar el bulo de que no se pueden limpiar los montes, un bulo que lleva días circulando de la mano de trolls y cuentas de extrema derecha. El mismo camino ha seguido su compañera de partido, Ester Muñoz. "Que el cambio climático mata es un mantra que repite la izquierda para no asumir responsabilidades ni la mala gestión del Gobierno", ha defendido la portavoz del PP en el Congreso, durante una entrevista con ESRadio. Lo cierto es que ni las competencias de prevención y extinción de incendios son estatales, ni la crisis climática es un "mantra" que esté al margen de los fuegos que asolan la Comunidad de Madrid, las provincias de Ávila y Toledo o la Vall d'Uixó (Alacant).PublicidadA la lista de fake news promovida por líderes de la derecha se unen vídeos de supuestos damnificados que denuncian la "inacción" de los efectivos movilizados, que se alternan en TikTok con voces que dicen que "no se puede recoger piñas" o exponen en X teorías de la conspiración contra las energías renovables. "Para saber dónde se van a producir los próximos incendios forestales, con leer el BOE es suficiente. Donde se haya aprobado la instalación de plantaciones fotovoltaicas, ahí serán", tuiteó un usuario este fin de semana. La desinformación -muchas veces- corre más que el fuego. El impulso que le dan algunas cabeceras de la derecha y líderes políticos hace que los daños sean también difíciles de reparar."Los bulos y argumentos que estamos viendo en las redes sociales no contribuyen a aclarar un sistema de por sí complejo y confuso. Los planes de prevención y extinción de incendios tienen bastantes aristas y si mezclamos mentiras con medias verdades, lo único que conseguimos es generar más caos y alimentar el cabreo de los ciudadanos", reivindica Federico Grillo, vocal del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales. "Lo que no se puede hacer es señalarnos los unos a los otros de manera malintencionada para no hablar de la gestión y la corresponsabilidad", coincide Cristina Montiel Molina, catedrática de Análisis Geográfico Regional y directora del Grupo de Investigación Geografía, Política y Socioeconomía Forestal de la UCM. Público repasa las noticias falsas más repetidas tras el incendio que arrasa la Sierra Oeste de Madrid entre el entorno de San Martín de Valdeiglesias y Burgohondo (Ávila), un foco que ha quemado 50.000 hectáreas y se ha convertido en el más extenso desde que existen registros. ¿Las competencias son del Gobierno?El PP ha intentado jugar -una vez más- la carta de la confusión, pero se ha topado con la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen. "No se puede esperar a la temporada de incendios para ejercer esos planes de prevención y vigilancia que, como bien decía, (...) tienen una competencia autonómica", ha recordado este lunes durante una entrevista en RNE. La Ley de Montes es clara y sienta las bases para un reparto de competencias que lleva sin sufrir cambios sustanciales desde 2015. La "vigilancia" de la que hablaba la minitra y la gestión de la prevención y extinción de los fuegos son tareas que corresponden -fundamentalmente- a las comunidades autónomas, cuando no son responsabilidad de las administraciones locales y de los propietarios de cada terreno. "El núcleo de la cuestión es la propiedad. Los ayuntamientos tienen la responsabilidad cuando son los dueños de espacios forestales. Y lo mismo ocurre con las comunidades autónomas o el Estado. El problema es que muchas de las superficies forestales son privadas y no todos los propietarios hacen la gestión forestal que corresponde", desliza Xavier Úbeda Cartaña, catedrático de Geografía Física en la Universitat de Barcelona. Esto en lo que se refiere a la prevención de incendios, una tarea que -insisten los expertos- debe realizarse durante los meses más fríos del año. "Los ayuntamientos tienen que disponer además de un plan de prevención de incendios y hacerlo cumplir a los propietarios [de los montes]. Estos planes son los que buscan salvaguardar edificios, infraestructuras, viviendas. Y ahí es donde tenemos mucha escasez, porque no todos los municipios tienen esos planes y una parte importante, los tiene desactualizados", continúa el profesor.PublicidadLa extinción es cosa de las administraciones autonómicas, toda vez que pueden activar mecanismos de coordinación y solicitar un mando único cuando los focos suponen una gran amenaza. "Las comunidades tienen aquí transferidas las competencias y actúan a través de Protección Civil. Lo que ocurre es que los incendios no entienden de fronteras. Y cuando un incendio afecta o puede afectar a varias comunidades, lo habitual es constituir un puesto de mando avanzado que integra -muchas veces- a distintas administraciones. Si la situación se desborda, las comunidades pueden pedir recursos y ayuda tanto a la UME como al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El mando único pasa a comportarse aquí como un órgano que asume todas las competencias", explica Cristina Montiel Molina. La Comunidad de Madrid pidió al Gobierno tomar el control de los incendios que afectan a la región el jueves por la noche, tras la evacuación de más de 10.000 vecinos.¿La Ley de Montes prohíbe la limpieza?"Si desbrozas tu finca: multa. Si recoges piñas secas: multa. Si retiras leña seca: multa", tuiteaba otro usuario este sábado para rescatar el bulo de que la normativa impide limpiar los montes. La Agenda 2030 y el movimiento ecologista son el blanco fácil de quienes abrazan este leitmotiv. La afirmación es rotundamente falsa. Para empezar, la Agenda 2030 ni siquiera tiene rango de ley para dictar normas o imponer sanciones, sino que se trata de un conjunto de objetivos de desarrollo sostenible aprobado por la ONU. La Ley de Montes de 2003 vuelve a ser aquí el manual de referencia. Y no solo no prohíbe limpiar los montes, sino que pide a las comunidades velar por la "gestión sostenible" de los terrenos mediante "los tratamientos selvícolas que procedan", es decir, mediante la retirada de restos y vegetación, tal y como ha señalado en una nota de prensa Greenpeace. El texto en cuestión sí limita ciertas actividades -como los desbroces- en épocas con alto riesgo de incendio para evitar, precisamente, fuegos como el que pudo provocar un vecino al utilizar maquinaria pesada en Burgohondo (Ávila)."Lo correcto sería hablar de la gestión de los montes, más que de la limpieza de los montes. Y la normativa vigente no prohíbe gestionar los terrenos forestales, todo lo contrario. Este bulo suele ir ligado al discurso de que la administración no se ocupa. Lo que no siempre se dice es que más del 70% de las superficies forestales en nuestro país son de titularidad privada, es decir, hablamos de un asunto de corresponsabilidad de los propietarios. Si tú tienes un problema en casa, no se encarga la administración de gestionarlo. La administración puede facilitar o promover mediante políticas públicas esa gestión, pero quien tiene que llevarla a cabo es quien tiene la propiedad", explica Cristina Montiel Molina. La profesora pide además una revisión de los conceptos, toda vez que los incendios de ahora tienen "una interfaz urbano-forestal" y afectan también a las áreas periurbanas. "La legislación no puede hablar solo de la gestión de los montes y dejar fuera las urbanizaciones o las zonas metropolitanas, porque aquí también es importante protegerse y tomar medidas preventivas", insiste. PublicidadEl 'invento' de la crisis climáticaLa derecha y la extrema derecha insisten en negar la evidencia científica y titubean a la hora de denunciar la crisis climática, un fenómeno que -evidentemente- no solo afecta a España. El PP ha utilizado este lunes la palabra "mantra" y defiende que el clima ha sufrido cambios "durante la historia de la humanidad", todo ello mientras el Gobierno urge cerrar un acuerdo para sacar adelante el Pacto de Estado contra la Emergencia Climática. "Es cierto que siempre ha habido incendios aquí y en cualquier país del arco mediterráneo. Y siempre los habrá. El problema es que cada vez son más virulentos y esto ha sido constatado por los bomberos y efectivos de extinción que son los que se enfrentan a ellos. El cambio climático no solo quiere decir que vayamos a tener más olas de calor y más días con temperaturas récord, también más épocas de sequía severa. Y esto, unido a que los montes no siempre están gestionados, hace que los incendios sean más grandes y devastadores", reivindica Xavier Úbeda Cartaña.Las energías renovables y la recalificación de los terrenosLas redes también han puesto el foco en las energías renovables y han difundido fake news sobre los "intereses" de ciertos sectores para recalificar terrenos e instalar "plantaciones fotovoltaicas" o parques eólicos. La conclusión vuelve a ser errónea. La Ley de Montes prohíbe en su artículo 50 el "cambio de uso" de las superficies quemadas durante un plazo de al menos treinta años. Las comunidades autónomas son las encargadas de garantizar el cumplimiento de esta disposición, habida cuenta de que existen excepciones cuando ese "cambio de uso" estuviera previsto o "pendiente de aprobación", con una "evaluación ambiental favorable", antes del incendio. "Las renovables podrían cumplir una función muy positiva en la reducción estratégica de la capa de combustible, la mal llamada limpieza de los montes. Dicho esto, todo el mundo sabe que la instalación de placas solares o parques eólicos queda prohibida cuando un terreno se quema", recalca Cristina Montiel Molina."Solo el pueblo salva al pueblo"Los vídeos de incendios de otros veranos también circulan por Internet como si formaran parte de esta primera gran ola de fuegos de 2026. Lo mismo ocurre con las denuncias de vecinos que ponen el foco en la "inacción" de los medios desplegados o arremeten contra el personal de la UME que abandona sus localidades -calcinadas- en Ávila, Toledo y Madrid, como este corte que ha compartido OKDiario. Lo que buscan con este tipo de discursos es el click fácil, difundir la idea de que las administraciones no están a la altura de las circunstancias. El Ministerio del Interior ha cifrado en 3.000 los efectivos movilizados entre bomberos y militares de la UME solo en el foco que afecta a la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid. El operativo es "realmente complejo" y las directrices obedecen a protocolos de seguridad, tal y como reconocen las fuentes que han hablado con Público. "La estrategia general que se utiliza cuando el fuego llega a una zona urbana, siempre que esta sea segura, consiste en actuar una vez pase el incendio, es decir, con un retardo de diez o 15 minutos. Los incendios en estos casos suelen ser indefendibles. Lo que se hace es dejar que avancen e inmediatamente después intervenir. Las casas empiezan a arder con el mismo retardo, unos diez o 15 minutos. Los vecinos no siempre lo entienden y difunden vídeos indignados, pero las maniobras siempre siguen un criterio en términos de eficiencia", desliza Federico Grillo. El ingeniero técnico forestal califica además de "hito" la labor de los efectivos en un incendio histórico que -de momento- se ha saldado sin víctimas mortales.
Ni está prohibido recoger piñas ni la crisis climática es un "mantra": la desinformación corre más que el fuego
Las redes se han llenado de bulos sobre el reparto de competencias, la mal llamada limpieza de los montes o la recalificación de los terrenos para instalar placas solares.













