Explicativo Exclusivo suscriptores Irrupción del mandatario argentino en la campaña presidencial desató una respuesta inédita y elevó la tensión diplomática al nivel más alto en años.El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (izq.); y el presidente de Argentina, Javier Milei. Foto: AFPSUBEDITOR DE LA SECCIÓN INTERNACIONAL27.07.2026 12:35 Actualizado: 27.07.2026 12:35

La relación entre Brasil y Argentina atraviesa su momento de mayor tensión desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. LEA TAMBIÉN Aunque el vínculo entre ambos gobiernos ya era frío, este fin de semana derivó en una crisis diplomática formal, después de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para exigir explicaciones por los insultos que profirió Milei este fin de semana contra el mandatario.Las declaraciones fueron pronunciadas durante el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado de 2022. Para Brasil, el hecho de que los insultos se produjeron en un acto de campaña convirtió el episodio en un intento de injerencia en la política interna del país.¿Por qué Brasil considera que hubo una injerencia en su política interna?La molestia del Gobierno de Lula no radica únicamente en las descalificaciones de Milei, sino en el lugar y momento en el que fueron pronunciadas. El presidente argentino intervino en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Bolsonaro y, desde ese escenario, pidió a los brasileños evitar el “riesgo Lula” y parar “a la basura socialista”.El senador brasileño Flávio Bolsonaro, candidato a la presidencia de Brasil. Foto: EFE“Si en Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el riesgo kuka (en referencia al kirchnerismo), acá en Brasil hoy tienen el riesgo Lula y se refleja claramente en el mercado accionario”, declaró Milei.Para Brasilia, ese hecho cruzó una línea distinta a la de los habituales cruces ideológicos entre ambos mandatarios. De hecho, Milei acusó, sin pruebas, al gobierno de Lula de financiar una supuesta “campaña antiargentina”.La Cancillería, por su parte, sostuvo que un jefe de Estado extranjero utilizó un acto de campaña para respaldar a uno de los candidatos presidenciales e intervenir en un debate de política interna, algo que calificó como un episodio sin precedentes.“Vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista y el contenido de sus declaraciones fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino que también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira. LEA TAMBIÉN ¿Qué papel juega Flávio Bolsonaro en esta crisis?La candidatura de Flávio Bolsonaro marca el intento del bolsonarismo de sobrevivir políticamente tras la condena de Jair Bolsonaro. El senador fue escogido por el Partido Liberal para dar continuidad al proyecto de su padre y él mismo prometió mantener su legado.Sin embargo, la campaña atraviesa dificultades: Bolsonaro aún no logra consolidar alianzas con otros sectores de la derecha, enfrenta investigaciones por su presunto vínculo con un caso de fraude bancario y ha visto cómo Lula recuperó la ventaja en las encuestas tras varios meses de empate técnico.Su proclamación también buscó mostrar que el bolsonarismo conserva respaldo dentro y fuera de Brasil. El acto incluyó mensajes de apoyo del propio Jair Bolsonaro -mediante un video generado con inteligencia artificial debido a las restricciones judiciales que le impiden pronunciarse públicamente- y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión. Foto: AFP“No nos van a intimidar. Yo puedo ser más calmado, más sonriente, más tranquilo y moderado, pero aquí hay sangre de Bolsonaro. ¿Y saben lo que vamos a hacer? Brasil fue secuestrado y vamos a liberar a nuestro país de este cautiverio”, dijo Bolsonaro.¿Cómo llega la relación entre Lula y Milei a este punto?La tensión entre ambos mandatarios no comenzó este fin de semana. Antes de asumir la Presidencia, Milei llamó “corrupto” a Lula y, una vez en el poder, ambos mantuvieron una relación distante en términos políticos y con pocos encuentros bilaterales, pese a la cercanía económica de ambos países.Las diferencias se hicieron más evidentes en 2025, cuando Lula visitó Argentina, pero prefirió reunirse con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en prisión domiciliaria, en lugar de sostener una reunión con Milei.Desde entonces, los cruces públicos entre ambos gobiernos son cada vez más frecuentes, aunque ninguno había desembocado en una respuesta diplomática de este nivel. LEA TAMBIÉN ¿Por qué también quedó involucrado Alexandre de Moraes?Además de atacar a Lula, Milei dirigió sus críticas contra Alexandre de Moraes, uno de los magistrados más influyentes de Brasil. El juez encabezó las investigaciones por el intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022 y fue quien negó al mandatario argentino el permiso para visitar a Jair Bolsonaro durante su prisión domiciliaria.El presidente de la Corte Suprema, Edson Fachin, respondió públicamente al mandatario argentino y calificó sus declaraciones como “irrespetuosas” e “incompatibles con el civismo que debe caracterizar las relaciones entre Estados”.Y es que, para Brasil, el episodio no solo afectó al Ejecutivo, sino que también cuestionó la independencia del Poder Judicial, uno de los pilares institucionales que el Gobierno de Lula considera especialmente sensibles tras la crisis política derivada del intento de golpe de Estado.¿Por qué Milei habría decidido involucrarse en la campaña brasileña?El respaldo de Javier Milei a Bolsonaro no parece un gesto improvisado. Desde hace varias semanas, el mandatario argentino había expresado públicamente su apoyo al senador brasileño, con quien se reunió en Buenos Aires a finales de junio.Abelardo De La Espriella, presidente electo de Colombia, Keiko Fujimori, presidente de Perú. Foto: Sergio Cárdenas. EL TIEMPO / EFETras ese encuentro, el partido del mandatario, Libertad Avanza, publicó en sus redes sociales que “se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flávio Bolsonaro”, lo que deja entrever que ve las elecciones brasileñas como la siguiente parada de una ola de triunfos de la derecha en la región.La visita a São Paulo también forma parte de una gira más amplia de Milei por América Latina. Después de Brasil tenía previsto asistir a la investidura de Keiko Fujimori en Perú, viajar a Colombia para la posesión de Abelardo de la Espriella y reunirse con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa.¿Qué consecuencias puede tener esta crisis?En el plano político, la disputa profundiza el aislamiento entre dos gobiernos que representan proyectos ideológicos opuestos y convierte la campaña presidencial brasileña en un nuevo foco de tensión en la región.Sin embargo, ese deterioro difícilmente se traduzca en una ruptura de la relación económica. Brasil se mantiene como el principal socio comercial de Argentina: en 2025 fue el principal destino de sus exportaciones y el intercambio bilateral alcanzó los 31.195 millones de dólares, el nivel más alto en 13 años, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.Esa interdependencia también se refleja en la agenda que ambos países comparten dentro del Mercosur. En la cumbre celebrada el 3 de julio de 2025 en Buenos Aires, Milei le entregó a Lula la presidencia pro tempore del bloque y ambos participaron en las actividades oficiales, pese a sus diferencias políticas. LEA TAMBIÉN Durante ese encuentro, pese a las diferencias políticas, los dos coincidieron en respaldar el avance del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, considerado el proyecto económico más importante del bloque en las últimas décadas.Sin embargo, para Diego Guelar, exembajador argentino en Brasil, el choque diplomático sí puede tener efectos. “Esto tiene impacto, hay que poder neutralizarlo, pero el impacto es negativo. La política y la economía son una avenida que va junta, entonces no se puede pensar que no hay efecto en el comercio ni en las inversiones”, afirmó en diálogo con Radio Rivadavia de Argentina. CAMILO A. CASTILLO - Subeditor Internacional - X: (@camiloandres894)(*) Con información de EFE y AFP Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.