Al Chacho Coudet lo corre la urgencia de que el equipo sea lo que su reputación histórica manda y obliga, pero por herencia y por presente sus planes de volver a esa tierra de títulos y buen juego están siendo un castigo constante. Gimnasia LP este miércoles y Rosario Central el domingo van a ser dos partidos definitorios donde no tiene chances de errarle al rumbo. Como en los relatos griegos, es hora de que deje de hacer enojar a los dioses de la pelota o va a seguir naufragando tempestades inclementes.

River Plate vs Barracas Central

Lo que debe hacer para que esas tormentas no sigan azotando no es más ni menos que jugar bien al fútbol y respetar las leyes riverplatenses. Nadie pide a los gritos que el equipo gane; lo que millones de hinchas piden y exigen es ver a un equipo que se pase la pelota con precisión y técnica, que haya jugadores que usen la gambeta como estilo, que puedan verse jugadas de gol claras y peligrosas y que los rivales sientan el temor de enfrentarse contra River.

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Injusta o no, la responsabilidad de lograrlo es del Chacho Coudet, que es verdad que heredó tres años de mal juego y mercados de pases que se convirtieron en fracasos, pero ahora todo este asunto está en sus manos. Le barrieron el plantel para que pueda empezar a trabajar de cero, le resolvieron de un plumazo el conflicto de Juanfer antes de que escalara, le sumaron 6 refuerzos para el debut del Clausura, le van a traer 3 más y tuvo un mes de pretemporada. Pero lo que no pueden darle es tiempo y paciencia, porque lamentablemente para el DT y para la dirigencia son épocas donde nadie convive con la espera.