Una red de proveedores de servicios ilícitos conecta a distintos grupos criminales en Brasil, formando lo que los especialistas denominan convergencia criminal. El blanqueo de capitales es el principal nexo entre ellos, aunque también intervienen servicios contables, comercio de mercancías falsificadas, transporte de productos y venta de empresas pantalla.El caso más reciente involucra a los contables Meire Poza y Leonardo Meirelles, investigados en una operación del Gaeco contra un esquema de movimiento de recursos en beneficio del PCC. Según la Fiscalía, Meirelles actuaba como intermediario con los clientes, mientras que Poza orientaba a los investigados para ocultar ingresos de origen ilícito.

Ambos aparecen vinculados a esquemas de blanqueo de capitales desde la época de la Operación Lava Jato, que investigó el desvío de miles de millones de reales en contratos públicos.

Un estudio de Europol y un informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA) señalan la externalización de actividades criminales como un factor de riesgo. Un investigador vinculado a la ONU sostiene además que falta una mayor coordinación entre los organismos brasileños para combatir este fenómeno.

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