Las autoridades de Brasil han desplegado este jueves una de sus operaciones más ambiciosas contra el crimen organizado, en concreto, contra el entramado de negocios de la economía formal que utiliza para lucrarse y lavar el dinero de sus negocios ilícitos. Unos 1.400 agentes de varios cuerpos policiales han sido desplegados en ocho de los 27 Estados brasileños para detener a unas 40 personas y registrar 255 empresas. En la mira de los investigadores, el Primeiro Comando da Capital (el PCC), la mafia más poderosa de Brasil, que tiene unos 35.000 miembros y, además de dedicarse al tráfico de drogas, ha creado una amplia cartera de negocios ilegales y legales.

La operación ha desmantelado una red con la que el PCC gestionaba unas mil gasolineras y unos 40 fondos de inversión. “Con esta operación, inauguramos una nueva forma de trabajar. Intentamos desmantelar la refinería del crimen organizado”, ha declarado el ministro de Hacienda, Fernando Haddad.

La mecánica era la siguiente: el dinero que el PCC ganaba con los combustibles lo invertía en la compra de empresas, incluidas plantas de producción energética, o lo ingresaba fondos de inversión. Las personas y empresas señaladas están acusadas de múltiples delitos, incluidos lavado de dinero, evasión fiscal, adulteración de combustibles, crímenes ambientales… Algunas de las compañías sospechosas tienen sus sedes en Faria Lima, el distrito financiero de São Paulo, el Wall Street de Brasil.