El gobernador afirma que “es una guerra que nada tiene que ver con la seguridad urbana” y pide ayuda a las Fuerzas Armadas

La ciudad brasileña de Río de Janeiro vive este martes, con intensos tiroteos en dos grandes barriadas, una de las mayores operaciones policiales de los últimos años. Al menos 56 personas han muerto (incluidos cuatro agentes) y decenas han sido detenidas, informa el diario O Globo. Las autoridades han desplegado unos 2.500 policías en la megaoperación para frenar la expansión del crimen organizado, que ha respondido a balazos e incluso con lanzamiento de granadas desde drones contra los agentes, según el secretario de Seguridad Pública de Río. El gobernador de Río, el bolsonarista Claudio Castro, ha pedido ayuda a las Fuerzas Armadas porque “es una guerra que nada tiene que ver con la seguridad urbana”.

Las balaceras han obligado a suspender las clases en 45 colegios y a desviar 12 líneas de autobús.

El principal objetivo de la operación policial es el jefe del Comando Vermelho en una barriada carioca llamada Complexo da Penha. El CV es un grupo criminal que se dedica al tráfico de drogas, entre otras actividades ilícitas, que nació en 1979 en una cárcel de Río, se ha expandido a otros Estados en los últimos años y es la segunda mafia más poderosa de Brasil.