Después de décadas como ejecutivo de una multinacional tecnológica, Enrique Rohde decidió cambiar por completo el rumbo de su vida. A los 58 años dejó su carrera en ABB para cumplir un viejo sueño familiar: crear un viñedo en la Patagonia.Hoy, su emprendimiento, ubicado en San Patricio del Chañar (Neuquén), produce unas 40.000 botellas al año y exporta cerca de la mitad de su producción a países como Brasil, Perú, Estados Unidos y mercados europeos.Como surgió la idea el viñedoLa idea nació de manera inesperada. Durante una estadía laboral en Perú, Rohde recibió un sobre bancario en el que aparecía su apellido materno, Aicardi. Ese detalle lo llevó a recordar la historia de su abuelo, un inmigrante italiano de Liguria que había intentado desarrollar una tradición vitivinícola en Santa Fe, aunque sin éxito.A partir de ese momento decidió retomar aquel proyecto inconcluso y comenzar una nueva etapa de su vida.De la tecnología al vinoSegún publica el Diario Río Negro, Rohde estudió una carrera vinculada a la informática en la Universidad de Buenos Aires y desarrolló una extensa trayectoria en el sector tecnológico. Vivió y trabajó en Brasil, Estados Unidos, Suiza, Perú y Chile hasta ocupar cargos directivos en ABB.Aunque el vino formaba parte de su vida por cuestiones laborales, nunca había trabajado en un viñedo. Con el apoyo de su esposa y de un joven enólogo amigo de su hijo, invirtió los ahorros de toda una vida para fundar Familia Aicardi.El proyecto se desarrolla sobre 17 hectáreas de viñedos dentro del principal polo vitivinícola de la Patagonia.La región fue elegida por sus condiciones naturales: clima seco, fuertes vientos y grandes amplitudes térmicas, factores que favorecen el desarrollo de uvas con pieles más gruesas y vinos de mayor concentración.Actualmente el establecimiento produce alrededor de 130.000 kilos de uva por año, aunque entre 60.000 y 70.000 kilos se destinan exclusivamente a elaborar vinos propios. El resto se comercializa.Tecnología aplicada al campoLejos de abandonar su experiencia profesional, Rohde la incorporó al manejo del viñedo.El establecimiento utiliza sensores de humedad, una estación meteorológica y algoritmos que permiten determinar el momento ideal para el riego por goteo. Además, realiza análisis permanentes del suelo y aplica un manejo preciso de la fertilización.El clima patagónico también reduce la presencia de enfermedades, por lo que prácticamente no necesitan utilizar plaguicidas.Un viñedo con proyección internacionalDespués de varios años elaborando vinos en bodegas alquiladas, Familia Aicardi inauguró hace tres años su propia bodega y hoy exporta cerca del 50% de su producción.La empresa emplea cuatro trabajadores permanentes y alrededor de veinte durante la cosecha, que continúa realizándose de forma manual.Con la mirada puesta en el futuro, Rohde ya planifica ampliar la bodega para incorporar propuestas de enoturismo y avanzar en la reconversión de parte de sus viñedos de Malbec hacia variedades como Pinot Noir.La historia de Enrique demuestra que nunca es tarde para comenzar de nuevo y que la experiencia acumulada durante toda una vida puede convertirse en el mejor punto de partida para emprender un proyecto completamente diferente.
El hombre que dejó su trabajo a los 58 años para crear un viñedo en la Patagonia: hoy vive de exportar vinos a todo el mundo
Tras décadas como ejecutivo, apostó todos sus ahorros a un proyecto vitivinícola que hoy exporta vinos a América y Europa.Un viejo apellido familiar despertó un sueño postergado y lo llevó a crear una bodega en pleno corazón de la Patagonia.










