Por Alex Mirkhan |
Brasilia (EFE).- Las elecciones de 2022 marcaron un hito en la política brasileña con la llegada de cuatro mujeres trans a asambleas regionales y al Congreso Nacional. A pesar de algunas victorias, el camino recorrido desde entonces acumula casos de prejuicio, amenazas y negación de sus identidades de género, incluso en las altas instancias judiciales de Brasil.
La Corte Suprema de Brasil estudia desde junio un proceso que cuestiona el derecho de las personas transexuales a ser contabilizadas de acuerdo con el género autodeclarado y no con el sexo asignado al nacer.
La intención de la asociación Matria, autora de la demanda, es que las mujeres trans no sean incluidas en el cupo mínimo del 30 % de candidaturas femeninas que los partidos están obligados a cumplir por ley.
En números, de los actuales 513 diputados federales, hay 423 hombres y solamente dos de las 90 mujeres son transexuales, o sea, un 0,38 % del total. La elección sin precedentes de mujeres transgénero contribuyó poco para impulsar un aumento del 18 % en el grupo de mujeres en esta legislatura en comparación a la anterior, cuando hubo 77 mujeres.













