E l ex presidente brasileño Jair Bolsonaro acaba de ser sancionado por la Corte Suprema con un mayor aislamiento en su sitio de detención. Fue por difundir una declaración pública el 11 de julio pasado sobre las próximas elecciones del 4 de octubre. La leyó su hijo y candidato, Flávio Bolsonaro. La condena judicial que cumple por intento de golpe le impide esas manifestaciones. La penalidad debido a esta infracción es la que ha impedido que el jefe de Estado argentino Javier Milei lo pueda visitar en Brasilia.Ambos Bolsonaro eran conscientes seguramente de las consecuencias del episodio, pero la comunicación obedecía a una urgencia política. Buscaban frenar el alboroto en ese espacio por la candidatura familiar bendecida por el jefe del clan. La nota tenía un tono definitorio. Oficializaba al hijo senador como el representante del ex mandatario y reclamaba unidad en torno a la precandidatura. Al mismo tiempo rechazaba las demandas para un relevo de último momento que reclaman sectores aliados convencidos de que los fallidos estratégicos en la campaña y las disputas internas fortalecen las chances para la reelección que buscará en octubre el presidente Luis Inácio Lula da Silva.Esa decisión se oficializa sin reversa este sábado con la ceremonia de proclamación del hijo mayor del ex presidente por el Partido Liberal, en un acto que se realizará en la Arena Pacaembu en Sao Paulo. Se debe recordar que la candidatura de Flávio venía ya con problemas iniciales con los mercados que recibieron con decepción su postulación y esperaban en realidad que Bolsonaro padre no se inmiscuyera y dejara que surgieran líderes más sólidos para enfrentar al veterano líder del PT.Luego vinieron los problemas adicionales por la estrecha relación del candidato con el banquero Daniel Vorcaro, figura clave del mayor escándalo financiero de la historia brasileña; los vínculos con el gobierno de Donald Trump de su hermano Eduardo para que la Casa Blanca castigue a Brasil y, en fin, las peleas con la mujer de su padre, Michelle.En el trasfondo también causó heridas la publicidad de la relación del senador con miembros de las milicias parapoliciales de Río de Janeiro, probada por un voluminoso expediente de pruebas que lo liga con individuos pesados como el ex capitán del BOPE (el Batallón de operaciones especiales, la fuerza de elite de la policía carioca) Adriano Magalhães da Nóbrega. Era señalado como líder del Escritório do Crime, una de las milicias y bandas de sicarios más sanguinarias de Río. Nóbrega fue abatido en un operativo policial en 2020. Flávio homenajeó y condecoró a este policía. Su familia, la esposa y la madre de Nóbrega, acabaron formando parte de su equipo rentado en la Legislatura .Estas historias opacas y la relación con el banquero preso pusieron en retirada a otros aliados del espacio como los gobernadores Rolando Caiado y Romeo Zema, ellos también precandidatos y, por el mismo camino, a dos partidos de centroderecha, el PP (Progressistas) y União Brasil. Los analistas brasileños sostienen que para aliviar ese problema el postulante bolsonarista buscó un acuerdo con Republicanos, una fuerza ligada a los poderosos evangelistas de la Iglesia Universal del Reino de Dios. Según el portal de Estadao, habría considerado incluso llevar como vicepresidente a la ex presidente de Caixa Econômica Federal, Daniella Marques, militante reciente de ese partido.No es claro el destino de esa gestión. Marcos Pereira, un pastor y abogado que preside Republicanos, reveló que una encuesta encargada por su organización “detectó una sensación de frustración con la precandidatura de Flávio y una indicación de preferencia de neutralidad en estas elecciones”. El camino de neutralidad también lo adoptó el influyente gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, como ya consignamos aquí, vinculado políticamente con Michelle Bolsonaro, muy fuerte en la grey política evangelista.Todas estas circunstancias podrían anticipar para octubre la repetición del escenario de las elecciones de 2022. En esas urnas Jair Bolsonaro fue derrotado no tanto por la preferencia del electorado por el líder del PT y actual presidente, sino por el rechazo a los tonos agresivos del mandatario derechista, xenófobo, machista y homofóbico que llegó a imitar en público de modo grotesco y burlón la asfixia de los enfermos terminales de Covid. Videos que los petistas revolean en estos días como parte de su campaña.Una candidatura en problemasEstas calamidades contra la candidatura bolsonarista no han hecho más que agravarse con la ofensiva arancelaria de EE.UU. de la cual, según las encuestas, los brasileños responsabilizan a Flávio. Hay razones para esa percepción. La Casa Blanca le acaba de entregar la green card de residencia permanente a su hermano Eduardo que dirige el lobby en Washington contra el gobierno brasileño. Un premio que seguramente lleva la firma del canciller Marco Rubio, el arquitecto de la ofensiva estadounidense que aspira a homogeneizar políticamente a la región. Eduardo Bolsonaro rechaza, sin embargo, que haya sido un gesto político. Se trata, explicó, de una consideración reservada a personas “con habilidades extraordinarias”. Eso dijo. El gobierno de Donald Trump acaba de sancionar al gigante sudamericano con gravámenes de 25%, esta vez con el pretexto de “trabajo forzado”. Es la nueva herramienta que usa el magnate para eludir la prohibición judicial (la Corte falló que el Congreso decide los impuestos) y repetir este castigo que ya sumó a Canadá y extenderá a 60 países. Se sostiene en una noción proteccionista y de sustitución de importaciones muy conocida y ya un poco rancia practicada sin éxito por el universo nacionalista latinoamericano.La ofensiva tiene un doble propósito: constatar que las ideas de mercado libre ya no están sobre la mesa y posiblemente no lo estarán en adelante, no importa ya quién releve a Trump. Ese es un cambio significativo que lega esta etapa. El otro objetivo es incidir con una actitud dominante en las políticas internas de los países, como se advierte en el ejemplo brasileño en el destino de las elecciones.La carga contra el sistema brasileño de pagos PIX, que Rubio ataca porque le quita mercado a los plásticos norteamericanos, forma parte de esa estrategia, pero tiene otros múltiples significados. No hay nada ilegal en ese dispositivo. “¿Desde cuándo es una práctica desleal que una empresa pierda cuota de mercado frente a un competidor que ofrece un producto mejor y más barato?”, se pregunta el Nobel de Economía Paul Krugman.The Economist explica con precisión que “el sistema financiero global se está fragmentando en sistemas regionales y nacionales. Esto ocurre primero en el ámbito de los pagos y supone un quebradero de cabeza para Visa y Mastercard, el duopolio estadounidense del sector”. Y cita a Eswar Prasad, de la Universidad de Cornell, que afirma que “hoy diversificar sus sistemas de pago, independizándose de EE.UU. , es el anhelo de los responsables políticos de prácticamente todos los países”.Krugman también apunta que la principal preocupación detrás de las críticas al PIX es el impacto en empresas estadounidenses del sector y al temor de que los sistemas de pago públicos puedan desafiar la predominancia internacional del dólar. Aun así, cree que Brasil es demasiado pequeño para alterar este equilibrio, pero un castigo ahí marcaría posición. EE.UU. tiene razones para alarmarse. La Zona Única de Pagos en Euros (SEPA), un conjunto de canales para pagos en euros, integra ya a 41 países miembros. Una coalición de bancos y empresas fintech europeas respaldan a Wero, un sistema de monedero digital diseñado para integrar sistemas nacionales de pago instantáneo sin uso de tarjetas como iDeal, una plataforma neerlandesa. El Banco Central Europeo también prevé lanzar un euro digital emitido por el Banco Central para 2029 como alternativa de pago. China y Rusia ya hicieron sus propios sistemas. El PIX solo ha sido un adelanto regional y notable de un camino global que difícilmente tenga reversa.©Copyright Clarín 2026
Panorama internacional: Brasil, una batalla electoral no solo de los brasileños
Este sábado se proclama la candidatura de Flávio Bolsonaro, un esfuerzo ceremonial para detener el alboroto y críticas en el espacio derechista contra el postulante en unas elecciones donde EE.UU. ha intensificado su presencia por medio del clan del ex presidente detenido








