La familia Bolsonaro está entre la justicia y la pared. Mientras el expresidente Jair Bolsonaro cumple pena en régimen de prisión domiciliaria, la vida política de sus hijos Eduardo y Flávio se complica cada día que pasa. En junio, el Supremo Tribunal Federal (STF) condenó a Eduardo Bolsonaro a cuatro años y dos meses de cárcel, en régimen semiabierto, por el delito de coacción por el intento de golpe de Estado contra el presidente Lula da Silva, además de a ocho años de inhabilitación. Antes, ya había perdido su acta de diputado por haber fijado su residencia en EEUU.

Alexandre de Moraes, el juez del Supremo que está a cargo del caso, argumentó que Eduardo Bolsonaro presionó a las autoridades estadounidenses y al presidente Donald Trump para forzar sanciones contra Brasil, lo que provocó una grave amenaza a las instituciones del país.