El hijo mayor del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, ya es oficialmente candidato a la presidencia de Brasil. Mientras su padre sigue en su casa de Brasilia en arresto domiciliario cumpliendo una pena de 27 años de cárcel, el Partido Liberal, el principal contenedor de la extrema derecha brasileña, le nombró candidato presidencial en un acto multitudinario en São Paulo, que contó con la presencia del presidente argentino, Javier Milei. Flávio Bolsonaro llega a la carrera para los comicios de octubre aislado políticamente, acorralado por la justicia y superado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en las encuestas, pero a pesar de numerosos contratiempos, su candidatura no se ha deshidratado, como pronosticaban algunos. La proclamación de su candidatura, lejos de ser una mano tendida a la derecha moderada, fue una clara declaración de intenciones: continuidad con la herencia del patriarca. Bolsonaro padre, de hecho, estuvo presente con un video generado con Inteligencia Artificial en que pedía apoyo para su hijo. Fue la fórmula para sortear las medidas cautelares, que impiden que el expresidente se comunique con el exterior de cualquier forma.El sucesor lloró al hablar de su padre preso y dijo que honrará su legado: “No nos van a intimidar. Yo puedo ser más calmado, más sonriente, más tranquilo y moderado, pero aquí hay sangre de Bolsonaro. ¿Y sabéis lo que vamos a hacer? Brasil fue secuestrado y vamos a liberar a nuestro país de este cautiverio”.El principal invitado de carne y hueso fue Milei, que en un encendido discurso se quejó de no poder visitar al expresidente y confió en que Brasil se sume a la ola conservadora latinoamericana dentro de tres meses. Otro gran representante de la extrema derecha mundial, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, mandó un video felicitando al senador y llamándole “campeón de Brasil”.En cualquier caso, llamaron más la atención las ausencias. Para empezar, todavía no hay candidato o candidata a vicepresidente. La senadora y exministra Tereza Cristina da Costa, un nombre de peso en el poderoso sector agrícola y ganadero, rechazó la invitación. Los principales partidos de centroderecha que podrían haber aportado un candidato optaron por la prudencia y prefirieron mantenerse neutros. Para Flávio Bolsonaro esto es un problema serio para la campaña, porque la falta de alianzas con otros partidos le restará minutos de propaganda en radio y televisión.La otra ausencia clave fue la de la ex primera dama Michelle Bolsonaro, que en junio abrió una peligrosa crisis al decir que se había sentido traicionada y humillada por Flávio y su entorno. La esposa del patriarca no estuvo en el día grande de su hijastro, pero mandó un video a modo de pipa de la paz. Después de que esta semana Flávio le pidiera disculpas de nuevo, para tranquilidad de los militantes, Michelle pronunció las palabras mágicas: “Flávio, que Dios bendiga y proteja tu candidatura”. Aparentemente, la crisis interna está enterrada, pero aún está por ver hasta qué punto se implicará en la campaña. Ella es clave para atraer el voto femenino y evangélico, pero no son pocos los analistas los que consideran que en realidad ella ya está esperando un tropiezo y tiene la mirada puesta en las elecciones de 2030.La principal piedra en el zapato de Flávio Bolsonaro se llama Banco Master. El senador se vio inmerso en este escándalo de fraude bancario cuando se supo que tenía una estrecha relación con el fundador del banco, Daniel Vorcaro, y que pactó con él el pago de casi 12 millones de dólares para financiar una película sobre la vida de su padre.Esta semana, el Tribunal Supremo autorizó que se investiguen esos movimientos, porque hay diversos indicios de financiación irregular. Se sospecha, por ejemplo, que parte del dinero sirviese para financiar la vida de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos, y de esta forma, el lobby para que la administración de Donald Trump estrechara el cerco sobre Brasil a base de aranceles y sanciones. La policía federal podría acusar formalmente a Flávio Bolsonaro en plena campaña. De momento, el senador ya tiene una cita con los agentes la semana que viene, para ser interrogado por otro caso: el posible delito de calumnias que cometió al asociar a Lula al narcotráfico.En su dilema continuo entre mostrar una versión más moderada para captar a los indecisos o los guiños a la base más radical, esta semana optó por la segunda opción cuando emuló a su padre y en una reunión privada con embajadores extranjeros cuestionó la fiabilidad de las urnas electrónicas, diciendo que Brasil usa máquinas fabricadas por una empresa venezolana acusada de fraude, algo que la Justicia electoral negó tajantemente. El retorno a la teoría de la conspiración coincide con otros movimientos. Este mismo sábado se supo que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil negó el visado a dos diplomáticos de Estados Unidos que pretendían viajar a Brasil para cuestionar la seguridad del proceso electoral.La alargada sombra de la Casa Blanca es otro de los factores de riesgo en esta incipiente campaña. Después de que Brasil haya sufrido un nuevo golpe arancelario, Lula ha reactivado el mensaje de que los Bolsonaro son unos “traidores de la patria” y ha aprovechado para acercarse a la clase empresarial. Los sondeos muestran que la mayoría de brasileños atribuye al clan ultraderechista el tarifazo contra los productos brasileños, algo que también acaba desgastando la candidatura del senador. En abril, los dos principales candidatos estaban empatados en las encuestas. Desde entonces, muy lentamente, Lula ha abierto una pequeña ventaja y a día de hoy revalidaría la presidencia con el 48% de los votos, frente al 43% del candidato ultraderechista,según una encuesta del instituto Datafolha divulgada el viernes. Aunque Brasil lleva meses en clima electoral, la campaña empieza oficialmente a mediados de agosto.
Flávio Bolsonaro se lanza a la carrera presidencial de Brasil con pocas alianzas y en el punto de mira de la justicia
El presidente argentino Javier Milei y un Jair Bolsonaro recreado con Inteligencia Artificial, protagonistas en la multitudinaria convención de su partido que le nombró candidato











