Los ‘pinchazos’ de un chat encriptado revelan que la organización desmantelada en la Operación Spider (4,5 toneladas de droga) planeó contratar a un mercenario colombiano para un ajuste de cuentas

El 27 de agosto de 2025 fue un día importante para Daniel. A las 11.41 de la mañana, este presunto narco encargado de logística, que es como se denomina coordinar a los camioneros que extraen la coca de los contenedores del puerto de Valencia, contactó con su colega Coscu. Sobre la mesa, un suculento negocio. Colar un cargamento a través de esta laberíntica miniciudad donde las grúas se solapan con el estruendo metálico de la carga y descarga. La millonaria empresa debía salir a la perfección. Era la primera vez que iban a medias con un capo rumano bien relacionado con los bajos fondos del puerto de Róterdam. Y, por ello, Daniel y Coscu debían cerrar los flecos para que la mercancía llegara a su destino. Sin sobresaltos.

—Han venido a ofrecerme una faena. Está interesante. Los guardias de dentro, a los verdes, al 20.

—Sí. ¿Los verdes?

—Sí.