Entrevista�Por qu� la consciencia deber�a entrenarse igual que los m�sculos? Este especialista en liderazgo cree que los espacios anal�gicos ser�n el lujo futuro.Actualizado Lunes,

julio

00:01Fernando Botella es autor de 'Crearte. Despierta tu poder creativo' (Roca Editorial).Think&Action

Entrenamos el cuerpo con m�s rigor: contamos pasos, calor�as, pulsaciones, kil�metros... El deporte se ha convertido en sin�nimo de salud y de longevidad. Pero, �y la mente? �Llegar� un momento en el que tambi�n necesitemos acudir a una suerte de gimnasio mental, un entrenamiento diario para la consciencia, tan disciplinado como el que dedicamos al f�sico? Fernando Botella (Alicante, 30 de mayo 1962), escritor y experto en formaci�n de directivos, lo tiene claro: ese punto ya est� aqu�. Otra cosa es que prefiramos seguir delegando en la IA, como cada vez hacemos m�s para escribir un simple WhatsApp o un correo electr�nico, por no hablar de todos los copys que inundan las redes sociales.

Lo que no se usa se atrofia, ya sea el m�sculo o el cerebro. Y la prueba de que la tecnolog�a nos facilita la vida pero nos hace pensar menos es que ya no memorizamos las calles, porque tenemos un GPS, ni sumamos mentalmente porque tenemos una calculadora. "Con mucha m�s raz�n, vamos a necesitar cultivar lo que nos hace �nicos, que es nuestra mente: llevarla, entre comillas, a un gimnasio mental", defiende el tambi�n CEO de Think&Action y colaborador de universidades tan prestigiosas como Harvard en Crearte. Despierta tu poder creativo (Roca Editorial). "La mente deber�a estar al servicio de nuestra vida, y no al rev�s", dice este autor de 13 libros, una de las voces m�s reconocidas en liderazgo, desarrollo personal y transformaci�n humana.Cuerpo y mente est�n profundamente unidos, pero llevamos siglos separ�ndolos. Nunca tuvimos tanto control sobre lo que hacemos y aun as� vivimos en piloto autom�tico, yendo por inercia sin pensar. �C�mo explicas esta paradoja?Si tuviera que definir esta �poca, con total seguridad, la llamar�a as�: vivir en piloto autom�tico. Esto significa que no somos autores de nuestra propia obra, sino que nos dejamos guiar. Nos despertamos y lo primero que hacemos es mirar el m�vil, sin preguntarnos: �c�mo estoy? La mayor parte de nuestra vida se basa en h�bitos, rutinas e impulsos repetidos, en notificaciones externas y en expectativas ajenas que ni siquiera son nuestras. Nuestro cerebro, adem�s, viene biol�gicamente preparado para ahorrar energ�a, as� que el piloto autom�tico es lo que m�s le conviene: encantado de repetirse una y otra vez. �Y qu� consecuencias tiene?El problema es que ese piloto autom�tico, necesario en ciertos momentos, no nos vale en el d�a a d�a, porque nos impide prestar atenci�n a lo importante y nos lleva a vivir una vida anestesiada, despistada de la realidad. Por eso recomiendo no vivir en modo scroll, pasando de una p�gina a otra a toda velocidad, y aprender a salir de la prisa, de las costumbres y del miedo a la opini�n ajena cuando haga falta. Seguir la corriente por pura inercia, porque el mundo se mueve as� o porque es la moda, es vivir una libertad a golpes, no una libertad humana real. Y el ser humano es libre, precisamente, porque tiene capacidad real de decisi�n. Si no entrenamos esto y vivimos solo en piloto autom�tico, perdemos la atenci�n hacia nosotros mismos y, con ella, nuestra propia vida: la capacidad de ser autores de la obra m�s importante que tenemos.La IA avanza tan r�pido que asusta: hemos pasado a tener agentes que pronto comprar�n y reservar�n en restaurantes por nosotros. �Corremos el riesgo de dejar de entrenar nuestra capacidad de pensar?No lo dudes. Un cuchillo es una herramienta: sirve para cortar jam�n o para clavarlo en el est�mago, y ah� est� la decisi�n humana. Que sea bueno o no depende de lo que hagamos con ello. Primero hay que distinguir algo: la inteligencia artificial forma parte de un exocerebro que el ser humano necesita desde que le puso un palo a una piedra en el Pleistoceno. Pero, a diferencia de otros cambios de �poca, la IA no es una herramienta: es un agente. Toma decisiones por s� mismo, sin que intervengamos en todas ellas. Eso puede ser muy positivo en un quir�fano, operando un cerebro o un coraz�n, siempre que ese agente est� entrenado a partir de una distinci�n clave: la inteligencia artificial es una cosa, y el pensamiento humano, otra. No existe el pensamiento artificial. La IA deber�a estar al servicio del desarrollo humano, y no al rev�s. Si se consigue, el ser humano evolucionar�, como ha pasado tantas veces en la historia.�Ves en ello un peligro?El peligro es que ese agente nos convierta en esclavos suyos: que no seamos libres a trav�s de nuestro pensamiento y que sea �l quien tome el control, interviniendo de forma inadecuada en �mbitos como la banca o las finanzas. Por eso creo que hace falta una normativa contundente y urgente sobre la llegada de la inteligencia artificial a nuestras vidas.Si hici�ramos una prueba de esfuerzo, pero mental, a la poblaci�n, �qu� m�sculo piensas que est� m�s atrofiado: la atenci�n o la paciencia?Facultades como la creatividad, la capacidad de ver la realidad de forma distinta a la acostumbrada, la atenci�n plena en lo que hacemos o la de prestarnos atenci�na nosotros mismos est�n tocadas. Pero todas dependen, en realidad, del cuidado de uno mismo, y ninguna pesa m�s que otra. Lo que no hacemos es entrenar el pensamiento cr�tico, cuestionarnos la realidad o cuidar de nuestro tiempo para vivir una vida m�s plena. En cambio, corremos de un sitio a otro, damos servicio a los dem�s en vez de a nosotros y somos yonquis del scroll, ya no somos capaces ni de andar por la calle mirando al frente. Solo hay que subir al metro para ver a todo el mundo abstra�do en la pantalla. �Qu� nos hace a nivel mental vivir as�?A m� tambi�n me impacta. El ser humano est� deformando su f�sico y lleva el cuello doblado, la espalda cada vez m�s encorvada por ir mirando el m�vil por la calle. Pero lo peor es que no lleva un aparato, lleva 17 cosas a la vez: Instagram, WhatsApp, el correo, una foto que sube y manda a un amigo... Est� todo el tiempo conectado, sin capacidad de desconectar ni de estar en la vida. Vayas donde vayas, a un concierto, el teatro, donde sea, la gente lo graba todo con el m�vil sin disfrutarlo ni volver a verlo. Es una sociedad que se ha acostumbrado a vivir as�, y creo que hay que dar marcha atr�s: en cuanto uno se descubra de ese modo, que lo deje. Entiendo aprovechar un viaje en tren para contestar, es lo normal, lo que no vale es la exageraci�n de lo normal, ir a comprar el pan contestando el m�vil. Es una locura.�Crees que conectarnos todo el tiempo tiene que ver con darnos valor a nosotros mismos por hacer cosas, aunque no sean trascendentales? Hoy hacemos todo como para producir algo. No nos damos el placer de lo in�til, aunque es necesario en el ser humano. Yo quiero estudiar chelo, incluso si me dicen que no sirve para nada. No necesito interrumpir mi pensamiento o reflexiones sobre la vida mientras doy un paseo por un parque. Y no te digo ya ni siquiera hacer mindfulness, un paseo de meditaci�n, sino pensando en alg�n tema que me interese sobre la sociedad o la pol�tica. Tengo que estar escuchando a otros que est�n en un p�dcast metiendo todo el rato un mont�n de informaci�n, que es muy interesante, y a la que tambi�n tengo que dedicarle tiempo, igual que antes se lo dedicaba a leer libros. No estoy en contra de un p�dcast, yo lo tengo, y me encanta que la gente los escuche, pero en momentos realmente dedicados a eso. El tema es que no podemos estar en cinco cosas al mismo tiempo, porque nuestro cerebro no est� preparado para eso biol�gicamente. Piensa al mismo tiempo en una vaca y en una isla. Crees que puedes, pero has cogido la vaca y la has puesto en la isla. Si no haces eso, es imposible. Y eso solo provoca un despiste mental, una anestesia vital absolutamente horrible.Ahora que es verano y la �poca lo favorece. �Es vital crear espacios sin hacer absolutamente nada?Mi propuesta es dejar espacios tambi�n para nosotros, buscar huecos para crear nuestra propia vida y desarrollar nuestro poder creativo. Eso no significa solo escribir un poema, pintar un cuadro o cantar una canci�n con la guitarra, sino crear una conversaci�n poderosa. Porque ves en un restaurante a amigos que est�n cenando todos con el m�vil. Estamos en tiempos un poco locos.Talleres de cer�mica, lectura, hacer punto... �Esta fiebre por lo anal�gico es una huida de la tecnolog�a?Estoy seguro y muy a favor. Que se aproveche en t�rminos mercantiles es otro tema. Cada uno de nosotros tendr�a que tener sus espacios anal�gicos. Un ejemplo: si estoy lavando la vajilla en mi casa, aunque tenga lavavajillas, voy a estar centrado en ello. Ya lo dec�a el mundo zen: "Cuando bebes, bebe". "Cuando hables, habla". El concepto de lo anal�gico frente a lo digital tiene esa definici�n esencial: uno est� en lo que est�, porque no puede estar haciendo otra cosa. Dejar espacios para lo anal�gico se va a convertir en un lujo en el futuro. Los que estaban antes que nosotros, nuestros abuelos, viv�an la vida de una determinada forma y nuestros nietos, nacidos con la IA, la vivir�n de otra. Pero los que estamos en el par�ntesis social del tr�nsito de un cambio de �poca somos los que no sabemos ni d�nde estamos.�Y qu� h�bito, de los que consideramos inofensivos, crees que m�s nos est� robando la atenci�n plena?Para m�, es el exceso de horas digitales. Coges el tel�fono, miras el tiempo de uso y te vuelves loco, es una barbaridad: hay gente que pasa entre seis y siete horas. Pero no es solo el tel�fono porque tienes Netflix. A��dele dos horas m�s. Tienes que preguntarte cu�nto tiempo pasas con la pantalla y est�s unido a toda la tecnolog�a, que es buen�sima, pero, �me aporta valor? �Por qu� tengo que seguir a estos arquitectos de humo, gente que no sabe de nada, pero habla de todo, que no aporta contenido porque lo �nico que hace es copiar el de otros creadores, e incluso a veces hasta denigrarlos?Del mismo modo que tomamos alimentos ultraprocesados, �hay contenido ultraprocesado?Hay tanta basura de informaci�n, tanta infotoxicaci�n, que est� llenando el mundo, igual que el pl�stico. En el futuro nos recordar�n por el da�o que estamos haciendo a la naturaleza. Y hay otra factura que pagaremos, seguramente, que es la de esa basura de conocimiento que est� circulando por las redes en estos momentos. Y eso nos est� haciendo bastante da�o.Pongamos que alguien quiere cambiar desde ya: de todo lo que propones en el libro, �qu� ejercicio recomendar�as para implementar f�cilmente?Para m� hay un ejercicio b�sico: cuatro momentos al d�a en los que poner atenci�n plena en lo que est�s haciendo. Se trata de plantearte, a primera hora de la ma�ana, qu� s� y qu� no quieres hacer con tu d�a. No hablo de las obligaciones de trabajo, que tambi�n deber�amos empezar a controlar, sino, fundamentalmente, de esos h�bitos innecesarios. Y al final del d�a vuelves a cuestion�rtelo: �lo consegu� o no lo consegu�? Pero seremos incapaces de ser y hacer todo lo que queramos, �no? Hay determinadas circunstancias que no controlamos.Pero, ojo, eso no significa que no tengamos un peque�o margen, un metro cuadrado de control e influencia, donde s� podemos hacer cosas, y perd�rnoslo por no estar atentos ser�a una estupidez. Mi recomendaci�n es: p�rate, aunque sea para luego ir m�s r�pido. No me refiero a la velocidad, sino hacia donde t� quieres ir, hacia las cosas que de verdad quieres. Tu tiempo es tu vida.�El d�ficit de atenci�n en las aulas es un fallo de la escuela o de lo que ven en casa?Las generaciones de entre 10 y 25 a�os son las m�s perjudicadas por la falta de atenci�n consciente provocada por el uso continuado de las pantallas. Este desequilibrio se refleja claramente en el �mbito educativo, donde cada vez cuesta m�s mantener la concentraci�n en una materia o desarrollar habilidades creativas y manuales. Aunque la escuela debe poner normas claras, el n�cleo de la soluci�n reside en la familia. Los j�venes aprenden por imitaci�n y, si ven a sus padres permanentemente conectados, replicar�n ese comportamiento. Aquellos pocos alumnos que hoy logran mantener la atenci�n en clase son reflejo de un entorno familiar que limita el uso del m�vil y fomenta h�bitos como la lectura. No se trata de capacidad, sino de h�bito y ejemplo. Estamos atravesando un cambio de �poca convulso que afecta de lleno a estos j�venes, pero cabe esperar que con el tiempo alcancemos un equilibrio m�s razonable.Todos los derechos de autor y beneficios de Crearte se destinan a la Fundaci�n Aladina para apoyar su labor con ni�os y adolescentes con c�ncer. �Por qu� sentiste esa necesidad?Mi vinculaci�n con los cuidados paliativos comenz� en los a�os 90 como cofundador de su asociaci�n espa�ola. Al escribir Crearte pens� en los ni�os con c�ncer hospitalizados a tan temprana edad, quienes no tendr�n la oportunidad de aplicar lo que propongo. Impulsado por la necesidad de ayudar y como un acto de gratitud por no haber vivido esa realidad en mi familia, decid� ceder todos los beneficios del libro tanto de derechos de autor como eventos de presentaci�n en m�s de 40 ciudades a la Fundaci�n Aladina. En mi empresa, Think&Action, siempre hemos destinado cerca del 20% de nuestra actividad a causas sociales, pero esta experiencia ha marcado un antes y un despu�s: me ha demostrado el impacto que podemos generar y mi intenci�n es mantener este compromiso solidario en pr�ximos libros.Para cerrar esta conversaci�n, �qu� es para ti una buena vida en la que dejemos de ser un espectador?Una buena vida en la que dejemos de ser un espectador se podr�a contestar casi con todas las respuestas a las preguntas anteriores. En el fondo, se trata de entender algo fundamental: vamos a pasar X a�os aqu�. Ese tiempo es �nico. Es lo �nico que no podemos recuperar. Elegir qu� hacemos con ese tiempo es la libertad humana m�s poderosa que tenemos. As� que, �qu� es tener una buena vida? Desarrollar la capacidad de elegir qu� hacemos con nuestro tiempo. Y si, adem�s, lo hacemos siendo buenas personas, mucho mejor. Me obligas a la repregunta: �qu� es para ti una buena persona?Yo lo explico de una forma muy sencilla: tengo una gata y lo que me gustar�a es ser tan buena persona como mi gata cree que soy. Si alg�n d�a consigo ser como ella cree que soy, ya estar� suficientemente contento, y probablemente habr� tenido una buena vida.Crearte. Despierta tu poder creativo.Por Fernando BotellaEst� editado por Roca y se puede comprar aqu�. 21,75 euros. 304 p�ginas.Psicolog�aAtenci�n Primaria