La base de datos del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marn) registra 486 puntos en todo el país que se han convertido en basureros ilegales, a los que llegan residuos orgánicos, desechos sanitarios, plástico, papel, cartón, vidrio y material ferroso. Son 337 mil 341.89 metros de terreno donde las personas tiran sus desechos sin ningún control.

Los departamentos de Chiquimula, Totonicapán y Sololá son los que acumulan la mayor cantidad de estos botaderos clandestinos: 66, 51 y 45, respectivamente, según la base de datos del Marn, que se alimenta de las denuncias de la ciudadanía, organizaciones comunitarias y autoridades locales, además de notificaciones de las municipalidades e información que el ministerio obtiene mediante monitoreos y recorridos de campo.

Estos basureros ilegales suelen identificarse en barrancos, riberas de ríos, carreteras y zonas periurbanas, pero su ubicación puede variar según el crecimiento, la reducción o la limpieza de estos espacios, o por la aparición de nuevos. Por ello, la base de datos sobre estos botaderos de basura se mantiene en constante actualización, al punto de que se han llegado a registrar más de dos mil, según datos históricos.

De acuerdo con Annelise Fernández, directora de la Dirección para el Manejo de Residuos y Desechos Sólidos (Dimards), los residuos y desechos sólidos representan uno de los principales desafíos ambientales del país.