0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialTras la celebración del congreso del PP de Catalunya el pasado junio, que ha puesto fin a su interinidad en clave organizativa, los populares han puesto en marcha la preparación del próximo ciclo político que tiene como eje central las elecciones municipales, campo base para buscar el crecimiento y fortalecimiento del partido en Catalunya. El PP trabaja para lograr un arraigo en el territorio que vaya más allá del área metropolitana, que penetre en la Catalunya central y pueda salpicar en la mayoría de comarcas.La estrategia no ha de leerse sólo en clave municipal. Los populares consideran que va de la mano de la apuesta por presentarse como un partido útil para la ciudadanía, que entre a formar parte de los gobiernos y que se vea como una formación que defiende los intereses de los catalanes. En esta búsqueda de arraigarse en toda Catalunya –los años de procés dejaron al PP sin apenas representación– desde la dirección del partido se indica a modo de ejemplo que en las elecciones del próximo mayo en Osona contarán con nueve candidaturas (en el 2023 sólo hubo en Vic), también la tendrán en Berga, se trabaja para recuperar el pulso en les Terres de l´Ebre, en Lleida capital las expectativas de Xavi Palau son buenas y, entre otros objetivos, se apuesta por fortalecer el partido en el MaresmeLa campaña de las elecciones de mayo primará la gestión sobre el debate identitarioEl secretario general, Juan Fernández, y el vicesecretario territorial, David Solé, preparan una campaña con un mensaje asentado en la gestión y no en el debate identitario. Hay que evitar enredarse en debates estériles, señalan dirigentes del partido. En un contexto en el que el PP considera que cuaja la confrontación del modelo izquierda-derecha y donde hay espacio en el electorado catalán. La vivienda y la seguridad serán temas centrales en la agenda.En este ciclo electoral que se abre, los populares tienen claro que no van a dar ningún apoyo “gratuito” a otros partidos para formar gobierno y cualquier respaldo quedará supeditado a formar parte de los gobiernos, en este caso, municipales. Por lo tanto, y tal como ya señalaba Daniel Sirera, candidato a la alcaldía de Barcelona, en una entrevista en La Vanguardia , el escenario del 2023, donde el PP dio apoyo a Jaume Collboni no se va a volver a repetir. El contexto político y el peso de la formación tras las autonómicas del 2024, dicen, ha cambiado. Desde la dirección popular indican que el abanico de socios para formar gobierno en el ámbito municipal catalán es amplio y señalan, como ejemplo el caso de Calonge, donde gobiernan Junts, PSC, PP y CUP.A nivel demoscópico, una parte importante de la frontera de voto está con Vox, pero dirigentes del PP apuntan también que, como contrapartida, la presencia de este partido y de Aliança Catalana ayudan a trasladar la proyección de los populares como un partido centrado y con capacidad de interlocución con otras formaciones y sectores sociales. La batalla más ideológica corre a cargo del presidente del PP, Alejandro Fernández, en el Parlament, al que se le considera fundamental para “tirar” de las próximas campañas electorales, especialmente de las generales. Mientras que la estructura organizativa busca expandirse en varias direcciones en un momento político en el que se entiende, según señalaba Juan Fernández en una entrevista en este diario, que el procés “que tuvo lugar hace nueve años ya no puede estar en centro de la conversación política”.El PP de Catalunya tiene como objetivo doblar la representación municipal con respecto al 2023, cuando lograron ya salir de la travesía del desierto del procés. Hace cuatro años se llegó a los 196 concejales, un crecimiento notable si se tiene en cuenta que en el 2019 los populares se quedaron con 66 después de perder en ocho años más de 400 ediles.Al margen de cuando sean las elecciones generales, desde el PP se indica que las municipales de mayo darán un retrato real de cómo esta el mapa político catalán.La AMB y la “exclusión” de los popularesEl PP de Catalunya no forma parte de la junta de gobierno del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), que conforman PSC, Junts, En Comú Podem y ERC, en un acuerdo entre las izquierdas y los ex convergentes. Una situación que desde las filas populares se considera que ejemplifica una situación que no puede volver al repetirse en la próxima legislatura municipal. El PP cuenta con una mayor representación que ERC pero pese a ello quedó fuera de la gobernación de la administración pública de los 36 municipios metropolitanos, que preside el PSC.Es en este contexto en el que el que el PP catalán quiere abrir una nueva etapa en la que supeditará sus apoyos a futuro a su participación en las instituciones de acuerdo a su peso en el mapa político y, por tanto, sin ningún respaldo “gratuito”.Periodista de Política. También ha escrito sobre feminismo e igualdad en Sociedad. Corresponsal política en Madrid durante ocho años. Autora del libro 'Què pensa Josep Piqué'. Licenciada en Filología (UB).