A primera vista, nadie diría que se trata de uno de los lugares más importantes de España en estos momentos. Y, sin embargo, lo es. En el parking del polígono de Alparrache, en la localidad madrileña de Navalcarnero, al suroeste de la capital, normalmente, como mucho, se instala el circo cuando llega a la localidad. Y poco más. El resto del tiempo, el espacio sirve para que los vecinos se acerquen a dejar el coche antes de hacer sus compras en el Ahorramás que hay al fondo. Nada que ver con la función que cumple desde la tarde del sábado: ser el cerebro en la lucha contra los incendios que asolan estos días España.

El pasado sábado, en una decisión súbita y excepcional, se trasladó a la localidad lo que se conoce como Puesto de Mando Avanzado (PMA), un órgano de toma de decisiones de carácter técnico que se sitúa siempre cerca del problema que las fuerzas y cuerpos de seguridad y emergencias tienen que resolver. Aunque, por norma general, la policía, los bomberos y los sanitarios se bastan y se sobran para resolver la mayoría de las incidencias, en este caso la magnitud de unos fuegos que han calcinado ya en cuestión de unos pocos días más de 77.000 hectáreas y ha afectado a más de 100.000 personas ha obligado a que la Unidad Militar de Emergencias (UME) tome el mando de las operaciones. Tras confinar Cenicientos debido a la proximidad del fuego, esta decidió, cerca de las 13.45, trasladar el PMA de Madrid a Navalcarnero. A eso de las 18.00, explican desde la Guardia Civil, este centro de mando volvió a funcionar a pleno rendimiento.