0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialMucho antes de que los brunchs saludables y los llamados superalimentos inundaran cafeterías y redes sociales, André Pedroso ya estaba convencido de que aquel fruto amazónico tenía recorrido. Lo sabía porque había crecido con él. Con raíces familiares en Belém do Pará, una de las principales regiones productoras de açaí de Brasil, echaba de menos ese alimento cuando llegó a Barcelona. Y por esta razón se decidió a empezar a importar y distribuir la baya morada, considerada una “superfruta” por su alta densidad de antioxidantes y nutrientes. Aquella intuición dio origen en el 2009 a Casa do Açaí, empresa que cerró el último año con una facturación de 1,4 millones de euros, escalará a los 2 millones este año y pretende llegar a los 3 millones en el 2027.Pedroso se asoció con Pedro Artur, también de Brasil, y la compañía nació con apenas 20.000 euros de inversión y una clientela formada casi exclusivamente por brasileños residentes en España. “Prácticamente nadie sabía qué era el açaí. Tuvimos que hacer un auténtico trabajo de hormiga para dar a conocer el producto”, explican. El primer ejercicio cerró con 47.000 euros de ventas. Hoy la empresa supera los 400 clientes profesionales, incorpora unos 80 nuevos cada año y distribuye alrededor de 200 toneladas anuales a cafeterías, hoteles, gimnasios y otros establecimientos de restauración. El crecimiento ha ido de la mano de la expansión de la alimentación saludable, aunque sus fundadores defienden que ellos llegaron antes de que el mercado despegara. “No seguimos una tendencia; llevamos años ayudando a crearla”, sostiene Artur. La empresa importa directamente la pulpa de açaí desde la Amazonia brasileña y apuesta por las variedades más puras del producto, categoría que gana terreno frente a las versiones más procesadas.La empresa arrancó con solo 20.000 euros de inversión y ha despegado con la alimentación saludableA esa especialización se suma una logística compleja. Casa do Açaí invierte cerca de un millón de euros anuales en adquirir e importar el fruto, recolectado entre septiembre y diciembre, y que viaja en contenedores refrigerados desde Brasil. La empresa concentra buena parte de sus ventas en Catalunya, que representa alrededor del 30% de la facturación. Sus centros operativos están en Barcelona y Madrid. En esta última ciudad quiere reforzar su presencia, hoy con un peso del 15%. Además, ya envía productos a mercados europeos como Italia y Alemania, ha iniciado operaciones puntuales en Sudáfrica y negocia su entrada en Túnez.Tras cerrar el 2025 con unos 1,4 millones de euros facturados y un margen neto de beneficio de entre el 20% y el 30%, los empresarios confían en que el creciente interés por la alimentación funcional y el bienestar siga impulsando la demanda, hasta duplicar las ventas en el 2027.