A las cosas, a las cosas!”, reclamaba el filósofo Ortega y Gasset a gobiernos y clase política española de la Segunda República. Con ello, exigía superar la extrema polarización del Parlamento, la descalificación del adversario, el sectarismo, el fanatismo ideológico, la confrontación cainita y el desgobierno. También se pronunciaba a favor de poner el foco en solucionar los problemas reales de la sociedad española del momento, que eran muy graves.No es de extrañar que aquella famosa proclama tuviera sus bases en una raíz filosófica. Ortega estaba influido por corrientes de pensamiento que defendían la necesidad de volver a la realidad de las cosas mismas y de no quedarse en abstracciones o falsas promesas. Es triste reconocer que aquel clamor orteguiano de hace casi un siglo se haga hoy audible en la escena política española de nuestros días, como si de un regreso al pasado se tratara.España necesita que el país avance “en dirección a Dinamarca”, es decir, hacia los mejoresEspaña tiene la suerte de pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), conocida también como “primer mundo” por albergar como miembros a los países más avanzados del planeta. Su especialidad consiste en elaborar “buenas prácticas” de gobernanza, recomendar su adopción y colaborar en su implementación.La OCDE analiza las políticas públicas de sus países miembros y, a partir de esta experiencia comparada, identifica prácticas sobre crecimiento económico, buen gobierno, transparencia administrativa, calidad de la educación (recordemos, por ejemplo, el informe PISA), competencia de los mercados, mercado laboral, sostenibilidad ambiental, igualdad, lucha contra la corrupción, fiscalidad, etcétera. Cuando se dice que una determinada medida sigue las “buenas prácticas de la OCDE”, significa que está alineada con políticas que esta institución considera probadas, eficaces y recomendables, según la experiencia internacional comparada. Las “buenas prácticas” no constituyen una ley ni un conjunto único de normas obligatorias. Se trata solamente de principios y métodos de actuación que se consideran eficaces, por haber dado buenos resultados en distintos países. ReutersLa OCDE ha advertido a los recientes gobiernos españoles sobre la necesidad de mejorar en materia de transparencia, gobernanza, mercado laboral, productividad, Estado de bienestar, deuda pública... Sobre vivienda, alerta de su escasez y recomienda aumentar significativamente el parque de vivienda social, así como mejorar la oferta a través de la facilitación de un marco jurídico realista. Sobre pensiones, propone estudiar y aplicar mecanismos que vinculen más el sistema a la esperanza de vida, retrasar la salida del mercado laboral y reforzar la sostenibilidad financiera. Sobre corrupción y contratación pública, ha señalado que hay que mejorar la transparencia y los mecanismos de control institucional. Insiste en que el problema estructural más importante de la economía española es la baja productividad, y para mejorarla recomienda mejorar en financiación, innovación y digitalización.En Europa existen países calificados de “modélicos” en materia de ir “a las cosas” y adoptar “buenas prácticas”. Dinamarca es uno de los más adelantados. Se trata de un país considerado de manera consistente como modelo de democracia, buena gobernanza o prácticas socioeconómicas. La expresión “acercarse a Dinamarca” se utiliza habitualmente para designar el proceso de avance de un determinado país hacia el modelo danés. Los politólogos definen este acercamiento como “un proceso de convergencia de un país hacia instituciones sólidas, economía competitiva y Estado de bienestar sostenible y eficaz”.Dinamarca suele obtener puntuaciones muy altas en indicadores internacionales sobre felicidad de la población, nivel de renta, percepción de la corrupción, confianza en las instituciones, buena gobernanza, grado de protección social, funcionamiento del Estado de bienestar, resultados educativos...Un buen ejemplo de buenas prácticas danesas en materia de mercado laboral consiste en la flexisecurity (flexiseguridad). Su idea básica consiste en combinar estos tres elementos: flexibilidad para las empresas (sobre contratar y despedir trabajadores, menores barreras legales para ajustar plantillas), seguridad para los trabajadores (prestaciones por desempleo, protección económica) y políticas activas de empleo (formación continua, reciclaje profesional, orientación laboral, obligación de buscar empleo y participación en programas de inserción).España necesita actualmente, más que en cualquier otro momento de nuestra joven democracia, que gobiernos y clase política vayan más “a las cosas”, apliquen “buenas prácticas” y consigan que el país avance “en dirección a Dinamarca”, es decir, hacia los mejores. Si no lo conseguimos, el desencanto de los ciudadanos puede subir todavía más de tono, hasta el punto, según algunos analistas, de que la democracia pueda llegar a verse amenazada. Encuestas recientes revelan que el porcentaje de rechazo de la población española al mal funcionamiento de las instituciones es muy elevado (a pesar de que la identificación con la democracia alcanza prácticamente el 80% de los ciudadanos).Treva i PauTREVA I PAU, formado por Jordi Alberich, Eugeni Bregolat, Eugeni Gay, Jaume Lanaspa, Carles Losada, Josep Lluís Oller, Alfredo Pastor, Xavier Pomés y Víctor Pou
A las cosas y a las buenas prácticas, por Treva i Pau
A las cosas, a las cosas!”, reclamaba el filósofo Ortega y Gasset a gobiernos y clase política española de la Segunda República. Con ello, exigía superar la extrema polarización del Parlamento, la descalificación del adversario, el sectarismo, el fanatismo ideológico, la...






