0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialCatalunya consume mucha más electricidad de la que produce. Ya es la comunidad autónoma que registra mayor demanda eléctrica de España. El año pasado, esa demanda propia de energía, tanto para usos industriales como domésticos, aumentó nuevamente un 2,7%, en una tendencia cada vez más creciente. Mientras, paralelamente, su generación energética resulta insuficiente para cubrir sus necesidades, entre otras cosas, por la débil producción de las fuentes renovables. La generación de energías renovables en Catalunya no solo no aumenta, sino que disminuye. El año pasado se redujo un 3,1%, lo que constituye una señal muy preocupante, ya que en el desarrollo de estas energías se basa la estrategia para la transición energética.En esa situación de déficit energético, Catalunya se ve obligada a importar crecientes cantidades de energía, especialmente desde Aragón y, en menor medida, de Francia. La preocupación por esa dependencia de electricidad del exterior no es solo política, vista desde el punto de vista de los soberanistas, sino que además constituye una grave debilidad estratégica. Puede parecer asumible importar energía eléctrica desde largas distancias mientras el sistema funciona con normalidad, pero, en cambio, supone un riesgo cuando aumentan las tensiones sobre las redes eléctricas, que se encuentran en un estado deficiente, o cuando se producen incidencias técnicas de cierta magnitud. La redes eléctricas de conexión de Catalunya con el resto de España y con Francia, además, son insuficientes para absorber la creciente demanda.La comunidad consume más electricidad de la que produce y debe importar el restoEl talón de Aquiles del sector energético de Catalunya, principalmente, reside –como hemos dicho– en el escaso desarrollo de las energías renovables. Paradójicamente, mientras España acelera su transición energética, Catalunya ha visto retroceder el peso de las renovables en su mix eléctrico. La energía eólica prácticamente se ha estancado durante años, y la fotovoltaica sigue creciendo desde niveles muy bajos. Por ello, el objetivo de alcanzar un 50% de generación renovable en el 2030 aparece hoy extraordinariamente difícil. La consecuencia inmediata es que la energía nuclear resulta fundamental para Catalunya, como dijimos hace unos días, ya que aporta más de la mitad de la electricidad producida en Catalunya. De ahí la urgencia de salvar del cierre las centrales de Ascó y Vandellòs y garantizar su continuidad el tiempo necesario hasta que Catalunya alcance un grado suficiente de producción eléctrica renovable.Las causas del retraso de las energías renovables en Catalunya son conocidas. Durante años se han acumulado trámites administrativos lentos, inseguridad regulatoria, conflictos territoriales, oposición local a numerosos proyectos y una planificación poco eficaz. A ello se añade la falta de profesionales cualificados para instalar y mantener las nuevas infraestructuras energéticas. El resultado es que Catalunya ha perdido un tiempo precioso que ahora la Generalitat intenta recuperar, mientras otras comunidades han avanzado con mucha mayor rapidez, como es el caso de nuestra vecina Aragón.La demanda energética crece, se reduce la generación renovable y se depende de las nuclearesPero el desafío no es solo mantener las centrales nucleares y producir mayor energía renovable, sino, además, poner a punto la red de transporte eléctrico. La red eléctrica catalana necesita importantes inversiones para adaptarse a un modelo donde convivirán miles de instalaciones renovables distribuidas, almacenamiento energético, autoconsumo, centros de datos y una industria mucho más electrificada. Las redes ya no son un elemento secundario: se han convertido en una infraestructura crítica para la competitividad económica.Disponer de capacidad eléctrica suficiente y sostenible es fundamental para el presente, pero, por encima de todo, lo es para poder asumir el crecimiento económico y el progreso que comportan las nuevas tecnologías. Hoy por hoy, sin embargo, Catalunya se encuentra en un estado que podría calificarse de alarma energética tanto por la falta de generación propia como por las grandes incertidumbres que existen. Hay que preguntarse cómo es posible que hayamos llegado a esta situación. La única razón es que el poder político ha estado mirando hacia otro lado, sin dar a la energía la importancia estratégica que tiene. La buena noticia es que aún estamos a tiempo de resolver el problema con una adecuada planificación energética, con la inversión suficiente y con la gestión eficiente del proceso de puesta a punto. Pero no hay tiempo que perder. En este sentido, como se propone desde algunos sectores, ayudaría mucho un auténtico pacto por la energía que trascendiera los ciclos políticos y que lograse la aceptación social y ambiental necesaria.
Alarma energética en Catalunya, por Editorial
Catalunya consume mucha más electricidad de la que produce. Ya es la comunidad autónoma que registra mayor demanda eléctrica de España. El año pasado, esa demanda propia de energía, tanto para usos industriales como domésticos, aumentó nuevamente un 2,7%, en una tendencia cada...








