Las grandes empresas españolas se vieron obligadas el pasado miércoles a paralizar su actividad durante algunas horas para que no se produjera un eventual apagón y se pudiera garantizar el suministro eléctrico a la demanda minorista del sistema ante una reducción de la producción eólica no prevista. Este bajón de producción eólica, a causa probablemente de la debilidad del viento en algunas zonas, es lo que obligó a Red Eléctrica a poner en marcha el llamado Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD). El pasado 28 de enero sucedió algo similar. Estos hechos demuestran una vez más el riesgo que supone que las energías renovables no sean capaces todavía de garantizar la continuidad del suministro eléctrico mientras no se hayan desarrollado potentes y suficientes sistemas de almacenamiento energético. Esto obliga a mantener el recurso a las centrales combinadas de gas natural, que son contaminantes, y a plantearse seriamente la continuidad de las centrales nucleares, que ejercen un papel fundamental para estabilizar la generación eléctrica renovable.Esta pasada semana el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio luz verde para prorrogar la actividad de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, hasta el 2030, tal como le habían solicitado las compañías eléctricas propietarias de esta, después de haber realizado las inversiones necesarias. A partir de ahora la decisión sobre su continuidad recae exclusivamente en el Consejo de Ministros, que deberá pronunciarse próximamente.De momento, el Gobierno mantiene la incertidumbre sobre esa importante decisión estratégica, y contempla asimismo el plan de cierre escalonado desde ahora hasta el 2035 de las siete centrales presentes en el país por razones de seguridad. Para Catalunya esta posición del Gobierno, si no se rectifica, resulta especialmente preocupante, ya que el cierre de Ascó I está previsto para el 2030, el de Ascó II en el 2032 y el de Vandellòs II en el 2035, cuando resulta que las tres centrales producen más de la mitad de la energía que se consume en la comunidad (56%) sin que se haya desarrollado una producción alternativa.El 56% de la electricidad de la comunidad depende de Vandellòs y Ascó sin que haya alternativaHay que tener en cuenta, en este sentido, que Catalunya acumula un enorme retraso en la generación de energías renovables y que tampoco, al igual que en el resto del Estado, se dispone de sistemas de almacenamiento que garanticen la estabilidad del suministro eólico, solar o hidráulico.No resulta extraño que, ante esta situación, la patronal catalana Foment del Treball haya dado la alarma energética esta semana y haya pedido al Gobierno que contemple también la continuidad de las centrales nucleares catalanas. En este sentido valora positivamente que las energéticas propietarias estén apostando por mantener su funcionamiento, ya que a su juicio son unas instalaciones que pueden seguir operando con todas las garantías de seguridad y que resultan esenciales para asegurar la estabilidad del sistema eléctrico.La transición energética, a medida que avanza, plantea problemas y retos inesperados que exigen un debate sereno y pragmático para buscar las mejores soluciones. No solo en España ni en Catalunya, sino en todo el mundo, la energía nuclear emerge como la mejor alternativa al gas natural para dar estabilidad a las energías renovables, una vez ha quedado demostrada su seguridad a lo largo de los últimos años.La decisión del Gobierno sobre el futuro de la central de Almaraz marcará el caminoCatalunya necesita mantener en funcionamiento todas sus fuentes de producción eléctrica, incluida especialmente la nuclear, además de aumentar las energías renovables, desarrollar sistemas de almacenamiento de estas y modernizar y ampliar su red de transporte eléctrico. El desafío no solo es descarbonizar la economía para combatir el cambio climático, sino que hay que atender una demanda creciente, aumentada por la expansión de la inteligencia artificial mientras se recorta la dependencia de las importaciones de fuera, que pueden interrumpirse por guerras o pandemias en cualquier momento, como ya se ha visto. Ante este panorama la continuidad de las centrales nucleares catalanas es estratégica para garantizar el suministro eléctrico y asegurar su estabilidad en beneficio de la industria, del progreso y de la calidad de vida de sus ciudadanos.Catalunya se juega su futuro si no se garantiza su suministro energético. Tal como afirma Foment del Treball, es urgente que los gobiernos español y catalán adopten las decisiones correspondientes de manera coordinada y, en este sentido, se acuerde la prórroga de Ascó y Vandellòs en el marco del diálogo entre las empresas propietarias, los organismos reguladores y los sectores industriales.
Catalunya aún necesita las nucleares, por Editorial
Las grandes empresas españolas se vieron obligadas el pasado miércoles a paralizar su actividad durante algunas horas para que no se produjera un eventual apagón y se pudiera garantizar el suministro eléctrico a la demanda minorista del sistema ante una reducción de la...







