Por Paula Cabaleiro |
Bogotá (EFE).- Treinta años después de la caída del cartel de Cali, una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas del mundo, Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, uno de sus fundadores, rechaza el estigma que arrastra su apellido.
«Me he desligado», afirma Rodríguez Moreno en una entrevista con EFE. Su padre, de 82 años, cumple una condena en una prisión de Estados Unidos, mientras que su tío Gilberto murió en mayo de 2022 también en una cárcel de ese país.
Rodríguez Moreno, de 49 años, insiste en que nunca hizo parte de la organización criminal y que ha dedicado su vida a construir una trayectoria propia como abogado y consultor empresarial. También creó el pódcast ‘Punto de Quiebre’, centrado en historias de personas que lograron reinventarse tras momentos de crisis.
El cartel de Cali, liderado por los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, llegó a controlar buena parte del tráfico mundial de cocaína durante los años 80 y 90 del siglo pasado y se consolidó como uno de los principales grupos colombianos dedicados al narcotráfico.








