Tengo entre mis manos un libro maravilloso. Por su contenido y por quien lo firma. Hablo de una nueva edición de Las mil y una noches, publicada por Austral; en la cubierta azul marino puede leerse claramente el nombre al que se le atribuye la autoría. Y dice: Anónima.Se trata de un proyecto hecho en colaboración con ONU Mujeres España. Hace ya bastantes décadas que existe la muy afianzada teoría de que, bajo los múltiples textos anónimos de la historia de la literatura, se esconden mujeres que no pudieron reivindicar su obra por el sexismo de la sociedad. Uno de esos textos es sin duda Las mil y una noches, un conjunto de narraciones árabes procedentes de varios países y diversos siglos. El conocido y bellísimo cuento marco de Sherezade es claramente feminista, y hay muchos otros relatos en el libro que también lo son, como las aventuras de la princesa cristiana Ibriza, incluidas en La historia del rey Umar Al-Numán, una novela épica que ocupa la octava parte de las Noches, el fragmento más extenso con diferencia. Pues bien, Ibriza pelea mejor que cualquier varón; vence en combate al príncipe Sarkán (y sus doncellas también vencen a los guerreros árabes), y además es cultísima y una ajedrecista formidable. De hecho, también gana a Sarkán al ajedrez. “En todo resultas vencido”, le dice Ibriza. Y Sarkán contesta, galante: “¡Señora! El ser vencido por ti es un honor”. Cuando leí todo esto, hace muchos años, ya quedé convencida de que tenía que estar escrito por una mujer (dudo que un hombre hubiera llevado las sucesivas derrotas con esa deliciosa ligereza). Pero una cosa es suponer y otra comprobarlo.Para eso ha creado ONU Mujeres el Proyecto Anónimas. Un grupo de investigadoras especializadas en inteligencia artificial ha estudiado durante cinco meses los textos de Las mil y una noches. Al principio los resultados eran confusos, hasta que se dieron cuenta de que estaban trabajando sobre traducciones hechas por varones. Recurrieron entonces al manuscrito árabe más antiguo que existe y que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia; sobre esos textos trabajó el francés Galland, que contribuyó a la introducción de las Noches en Occidente con sus traducciones al francés, publicadas entre 1707 y 1717. Y al investigar los originales los resultados fueron abrumadores: están escritos por mujeres al 81,7%. De ahí esta nueva edición, que usa la traducción directa del árabe de Dolors Cinca y Margarita Castells y que aparece firmada orgullosamente por Anónima.Quién sabe cuántos más libros anónimos habrán sido escritos por mujeres. Y cuántas autoras habrán sido despojadas de sus textos, publicados bajo la supuesta autoría de un varón real que se apropió de la obra, como sucedió con María Lejárraga o Colette. Estos casos los conocemos, pero ¿cuántos habrá que no? Por no hablar de las muchas mujeres que, aun teniendo talento, nunca lograron escribir, porque no pudieron estudiar y ni siquiera creyeron en sí mismas, como explicaba Virginia Woolf en su maravilloso ensayo Una habitación propia (1929), en el que inventa a una supuesta hermana de Shakespeare, Judith, tan dotada como él, pero a la que las circunstancias terminan enmudeciendo y destrozando. Por cierto, y ahora que mencionamos al bardo inglés, recordemos que es un escritor muy escurridizo del que se sabe muy poco, hasta el punto de que hay grandes dudas sobre si escribió de verdad sus obras. Se han propuesto diversos nombres de posibles autores o coautores, los más conocidos Marlowe y Bacon, pero en 2019 Elizabeth Winkler publicó en la prestigiosa revista norteamericana The Atlantic un interesante trabajo sosteniendo que la autora oculta de las obras de Shakespeare podría ser Emilia Bassano, la primera mujer que publicó un libro de poemas en inglés (en 1611) y un personaje fascinante. Los expertos shakespearianos reniegan de semejante idea, por supuesto (¿por qué será que no me sorprende?), pero lo cierto es que la obra de Shakespeare es increíblemente feminista en muchos aspectos; resuena en el oído y en el corazón como me resonaba Ibriza, así que, ¿quién sabe? (recomiendo leer el fascinante trabajo de Alejandro Gamero ¿Y si William Shakespeare hubiera sido en realidad una mujer?, en lapiedradesisifo.com). En fin, este artículo es el último hasta septiembre; yo me voy a pasar las vacaciones leyendo libros escritos por mujeres para celebrar que ahora, por fortuna, ya podemos firmar y publicar. Feliz verano.