El Mobofest, el festival que nació hace una década “por amor al arte” y que ha acabado convirtiéndose en uno de los referentes de la música independiente en Balears, se despidió anoche de su público con una edición marcada por el recuerdo. Impulsado por un grupo de amigos, organizado por una asociación sin ánimo de lucro y alejado de los grandes circuitos comerciales, el certamen ha dicho adiós en el momento de mayor reconocimiento de su historia y lo ha hecho con un emotivo homenaje a Joan Roca, bajista de Antònia Font, fallecido esta semana, a los 54 años, tras una larga enfermedad. La actuación que la banda debía ofrecer para clausurar el festival se transformó en un acto de despedida en memoria del músico, convirtiendo el cierre de la cita en una noche cargada de emoción.
Reencuentros, música, arte y fiesta es lo que significa para muchos el Mobofest, cuya última edición ha tenido lugar en el Puig de Consolació, en Sant Joan (Mallorca), el lugar que los vio nacer. Durante tres días, el evento ha colgado el cartel de “Sold out”. La cartelera la conformaban más de una veintena de artistas entre los que destacan La Ludwig Band, Maria Jaume, Él Mató a un Policía Motorizado, The Ripplets, Ánimos Parrec y muchos más.







